
(Montevideo/Monte Carlo) MP
Con la pregunta ¿Recambio en Uruguay?, el artículo señala que el predominio del Frente Amplio, en riesgo. Se preguntan si ¿acaso alguien puede vulnerar semejante fortaleza, abrir una brecha en diez años y dos períodos de gobierno?, a lo que responden que sí.
Sostiene el artículo que todo el capital político, económico y social ganado durante todo ese tiempo para Uruguay, no le alcanzan al FA para garantizarle una victoria y situar a su candidato a presidente en lo más alto del podio.
Comparan la situación con Brasil donde el PT pelea voto a voto con el socialdemócrata. Afirman que por primera vez desde su victoria en 2004 tambalea el predominio político del FA, que congrega las simpatías de la izquierda uruguaya.
Señalan a Luis Lacalle como el retador que quedará cabeza a cabeza en una segunda vuelta con Vázquez.
"A pesar de todos los logros que se le reconocen al FA, hay que entender que la política uruguaya es muy competitiva, las elecciones siempre son parejas. A eso hay que agregar que es un país con una insatisfacción permanente, hay expectativas muy altas incluso si al partido gobernante le ha ido bien. En los últimos 60 años ningún gobierno creció en votos para las siguientes elecciones", dijo a LA NACION Ignacio Zuasnábar, director de encuestas de Equipos Mori.
"La gente no siente que la cosa ande mal, pero tampoco lo suficientemente bien como para seguir con piloto automático. Hoy las demandas son otras", señaló Zuasnábar.
El articulo señalan que a la cabeza de las nuevas demandas están la seguridad y la educación. Unos 20.000 robos por año y un homicidio por día superan el umbral de tolerancia de una sociedad acostumbrada a vivir sin miedos ni sobresaltos.
"También hubo episodios que le han hecho un poco de daño al oficialismo, como el cierre de la aerolínea Pluna, que fue mal tramitado y que les costó el procesamiento al presidente del Banco República y al ministro de Economía. El FA perdió, digamos, la virginidad. Tenía la bandera de la pulcritud en el manejo de la cosa pública y ahora todos los partidos tienen alguna mancha", dijo a LA NACION el politólogo Daniel Chasquetti sobre el escándalo que sacudió al gobierno a fines del año pasado.
Chasquetti le asigna además un posible cansancio de la gente hacia los elencos de gobierno de la última década: "Siempre las mismas figuras; la gente puede estar esperando cosas nuevas".
"Como durante su gobierno le fue bien hablando de sus logros, arrancó la campaña defendiendo los logros. Habían pasado cinco años y ya no era tan evidente decir: «Vamos bien en todos los temas». Ahora a un ciudadano común se le crispan los nervios. En algunos temas específicos hay mucha preocupación", dijo el politólogo Adolfo Garcé.
Foto: LA NACION




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