
Dedito para abajo
(Rusia/Monte Carlo) MP
La Conferencia de las Partes firmantes del Convenio Marco para el Control del Tabaco, COP-6 que se viene desarrollando en Moscú por impulso de la Organización Mundial de la Salud (OMS) está generando resultados negativos, tanto para la industria tabacalera, como para la libertad de expresión.
En efecto, de acuerdo con informaciones difundidas por reporteros y especialistas que tienen a su cargo la cobertura del evento, éstos fueron impedidos de seguir las deliberaciones en forma directa y obligados por guardias de seguridad a dejar el recinto en el cual se estaban desarrollando. Las naciones firmantes del tratado han preferido desarrollar su discusión puertas adentro, sin tener que dar cuenta de sus deliberaciones
Sin prensa
Drew Johnson, editorialista del Washington Times dijo a la página on line de The Daily Caller que fue escoltado fuera del salón de convenciones de la reunión por un guardia mientras otro periodista fue físicamente impedido de entrar en la habitación, a pesar de que la OMS nunca votó formalmente para restringir los medios de comunicación del evento.
Johnson contó que en la mañana del martes 14 de octubre le fue informado que no habría rueda de prensa y que a los medios de comunicación no se les permitiría asistir algunas partes de la convención, como es el caso de las sesiones plenarias, almuerzos y reuniones de los comités. “La prensa había sido prohibida", declaró.
El día anterior, la OMS había votado formalmente a favor de prohibir el acceso público a la convención el lunes, por temor a que se infiltraran representantes de las empresas tabacaleras, pero nunca votó formalmente para prohibir los medios de comunicación, como sí lo hizo la misma organización en su convención de 2012 en Seúl, Corea del Sur.
Así que Johnson decidió hacer su camino a la sala de convenciones. "Me senté en el mismo asiento que estaba ayer. Llegué temprano y no había nadie en el área que había sido reservada para la prensa. Pero me di cuenta de que un cartel 'prensa' que se reservaba el área a los medios de comunicación había sido quitado. Una mujer entró y me pidió que se fuera. Le dije que por favor enviara a alguien que pudiera responderme algunas preguntas. Pero un hombre que representa a la OMS -que no quiso dar su nombre-, me dijo que no se permitiría el ingreso de la prensa".
Johnson respondió que no se había registrado ninguna votación formal para prohibir la presencia de los medios de comunicación, por lo que tenía la intención de permanecer en el salón de convenciones. Pero esta respuesta no le cayó bien a la seguridad de la OMS, que lo amenazó con llamar a la policía para que lo arrestara.
"Sin embargo, se fue y un par de minutos más tarde regresó y me dijo que podía quedarme a la primera sesión plenaria. Pero luego tuve que abandonar la zona cuando los comités comenzaron a reunirse alrededor de una hora más tarde”, intimado “por un guardia corpulento que me dijo que ya no era bienvenido a la sesión plenaria y que tenía que salir de inmediato” porque “la prensa estaba prohibida”, relató.
"Cuando él me preguntó si sabía lo que estaba haciendo era una mierda, me respondió" No estoy diciendo que no es una mierda. "Me puse de pie y junto a él y a otra persona me dirigí hacia la puerta. En la puerta había un periodista alemán pidiendo que lo dejaran entrar, pero también le fue impedido".
Trato indignante
No mucho mejor le ha ido en la capital de Rusia al presidente de Federación de Trabajadores de la Agricultura (Fetag), Carlos Joel da Silva, quien también ha sido impedido de ingresar a las deliberaciones de la asamblea.
Da Silva lidera un grupo de productores tabacaleros, con industrias en Río Grande do Sul y Santa Catarina. "A pesar de ser un evento organizado por la OMS, la COP 6 sufre de la falta de democracia", se lamenta.
Da Silva debía asistir a las sesiones plenarias como invitado y oyente, sin derecho a hablar o incluso votar, pero estas sesiones fueron eliminadas por los organizadores sobre la base de que sólo podían permanecer en el recinto aquellos que estaban en contra del consumo de cigarrillos.
Foto: AFP




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