
No solo acá se vota
(Kiev/AFP) Monte Carlo/EL
El presidente Petro Poroshenko, elegido en primera vuelta en mayo, convocó estas elecciones legislativas anticipadas en un intento de pasar definitivamente la página del presidente prorruso Viktor Yanukovich, caído tras meses de protestas pro occidentales en la plaza de Maidan en Kiev.
Pero están empañadas por el conflicto entre las fuerzas ucranianas y los separatistas prorrusos en la cuenca minera de Donbass, que ya ha dejado más de 3.700 muertos desde abril y 800.000 desplazados, según Naciones Unidas.
Sin embargo, unos cinco millones de electores, de los 36 millones en el país, no podrán votar en Crimea, anexionada por Rusia en marzo, ni en las zonas controladas por los separatistas en el este, por lo que 27 escaños de los 450 de la Verjovna Rada (parlamento ucraniano) quedarán vacíos.
El presidente Poroshenko parte como el gran favorito. Los sondeos le dan en torno al 30% de los votos.
No obstante, es probable que tenga que aliarse con una o varias formaciones pro occidentales, en particular con la del populista Oleg Liashko y la del primer ministro Arseni Yatseniuk.
Algunos de estas listas abogan por una ofensiva más decisiva contra los separatistas apoyados, según Kiev y la OTAN, por tropas regulares rusas.
Se prevé que los antiguos aliados de Yanukovich, representados principalmente en las listas Ucrania Fuerte y Bloque de Oposición, obtengan unos pírricos resultados y los comunistas incluso podrían desaparecer del parlamento.
Al cierre de las urnas, se darán a conocer sondeos a pie de urna, pero habrá que esperar al filo de la medianoche para conocer los resultados oficiales.
Una fuerte mayoría pro occidental esperada -- algo sin precedentes desde la independencia de la ex república soviética -- supondría la llegada de jóvenes representantes de la sociedad civil que participaron en las protestas de Maidan, así como de combatientes de regreso del frente.
"Para llevar a cabo la estrategia reformadora que hemos preparado, no basta solo la voluntad política. Necesito también una mayoría en el parlamento", dijo el sábado Poroshenko en un discurso a la nación.
El jefe del Estado ha dejado claro que sigue apostando por el frágil proceso de paz iniciado con la participación de Rusia: "Ninguna crítica (...) me impedirá buscar una solución pacífica", advirtió.
El nuevo parlamento tendrá que adoptar reformas radicales destinadas a sacar a Ucrania de la profunda recesión en la que se encuentra, agravada por el conflicto en el Este industrial, luchar contra la corrupción endémica y acercarse a la Unión Europea, con la que acaba de firmar un acuerdo de libre cambio rechazado el año pasado por Yanukovich.
También tendrá que ahondar en las dolorosas medidas de austeridad que le exigen los acreedores occidentales a Kiev, en particular el FMI, desde que ayudaron a salvar al país de la bancarrota tras la retirada del apoyo financiero ruso. La situación se ha agravado por el conflicto del gas con Rusia, que priva a Ucrania de gas ruso y amenaza al suministro europeo.
La tarea parece gigantesca ante un conflicto muy costoso y destructivo que se eterniza.
El establecimiento de un alto el fuego el 5 de septiembre permitió reducir la confrontación entre las fuerzas ucranianas y los insurgentes prorrusos pero siguen focos de tensión, en particular en el aeropuerto de Donetsk.
La situación se ha calmado considerablemente con motivo de estas legislativas anticipadas. En los últimos días, no se ha registrado ningún muerto civil ni militar. Pero el ministerio ucraniano del Interior dijo el sábado que dispone de informaciones que los rebeldes preparan "provocaciones" este domingo.
El presidente ruso, Vladimir Putin, cuyo régimen es objeto de sanciones occidentales sin precedentes, acusó el viernes a Kiev de "falta de buena voluntad" e instó a los ucranianos a que pongan fin a las hostilidades.
FOTO: AFP




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