
"Bárbaro y diabólico"
(Washington/AFP) Monte Carlo/EL
El imán, que usa un garfio, es ciego de un ojo y tiene ambas manos amputadas, se convirtió en blanco de los tabloides británicos por predicar vitriólicos sermones anti-estadounidenses en la mezquita del Parque Finsbury, en el norte de Londres.
Cuando la juez Katherine Forrest lo sentenciaba a una vida tras las rejas, Abu Hamza permanecía impasible a su mesa y apretaba sus labios. La decisión fue anunciada ocho meses después de que, el 19 de mayo, fuera encontrado culpable por un jurado, luego de un juicio de cuatro semanas.
Abu Hamza será "condenado a una sentencia de cadena perpetua bajo custodia de la Fiscalía de Estados Unidos y comisarios estadounidenses", anunció al finalizar la audiencia de tres horas.
Hamza, quien perdió parte de la visión y ambas manos en un experimento con explosivos en Pakistán, alarmó al jurado hablando de su amor por Osama bin Laden, el cerebro de Al Qaida, y tras compararse a sí mismo con el líder republicano irlandés, Gerry Adams.
No mostró remordimiento por sus crímenes, y nuevamente suplicó a la corte por su inocencia, y pidió ser enviado a un hospital de una prisión federal, donde él dijo que sería mejor tratado, debido a que sufre de diabetes y tiene una doble amputación.
Forrest dijo que pensó mucho sobre la severidad de la sentencia, pero finalmente concluyó que el mundo no podría estar a salvo con él libre.
Al jurado le tomó apenas 12 horas considerarlo culpable por facilitar el secuestro de 16 turistas occidentales en Yemen, en 1998, facilitando material a la organización Al Qaida, apoyando al Talibán y enviando reclutas a Afganistán. Cuatro de los turistas fueron asesinados.
Abu Hamza, cuyo nombre completo es Mustafa Kamel Mustafa, también fue culpado por tratar de establecer un campo de entrenamiento militar en Oregon (oeste de EEUU) en 1999 y por promover violencia y una yihad (guerra santa) global.
De origen egipcio, Hamza se unió a la mezquita del Parque Finsbury en 1997. La policía británica lo arrestó en agosto de 2004, siguiendo un pedido de Estados Unidos, y fue sentenciado a siete años en la cárcel en 2006 en Gran Bretaña por incitar al asesinato y al odio racial.
Fue extraditado a Estados Unidos en octubre de 2012.




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