
Esa única voz
(Montevideo/Monte Carlo) MDS
Entrevistado por Radio Francia Internacional, en un reportaje definido como "conversación informal y espontánea" en la web del medio, José Mujica habló de diversos temas de política nacional e internacional.
Acercamiento Cuba - Estados Unidos
Cuando estuve con Obama (en mayo de 2014), le expuse lo que es Cuba hoy, la situación cubana, que yo veía como insostenible. El me pidió que intercediera por el estado de salud de un prisionero norteamericano que estaba en Cuba. Hablé de eso con Raúl Castro. Transmití el mensaje. A esas alturas - después lo supe - ya estaban negociando. En Cartagena, durante un encuentro al que asistía Obama, también insistí en que necesitábamos ver a Cuba en la Interamericana. Yo dije, casi poéticamente, "la bandera de la estrella solitaria". Y Obama registró. Y también cuando los Estados Unidos me pidieron que acogiera a algunos de los presos de Guantánamo, el único a quien consulté en este mundo fue a Raúl Castro porque, aunque Guantánamo no esté bajo jurisdicción cubana, yo considero que es territorio cubano. Y Raúl Castro me dijo: "Adelante!". Esa fue la forma concreta en que intenté ayudar.
Proyecto de regulación del mercado de marihuana
Es una ley represiva, curiosamente. Parece liberal, pero es represiva contra el tráfico de drogas. Es una medida que intenta quitarle el mercado a los traficantes. Dejarlos sin negocio. La idea es la siguiente: hace 70 años que reprimimos y reprimimos cada vez más. Y como seguimos fracasando, entendemos que no podemos seguir haciendo siempre lo mismo. Tenemos que enfrentar ese problema desde otro ángulo. Y nos inspiramos en la lucha de ideas de Friedman (Milton Friedman, Premio Nóbel de Economía en 1976, liberal y defensor del libre mercado). Friedman, sapo de otro pozo, con quien no tenemos nada que ver desde el punto de vista ideológico, hizo un análisis demoledor sobre la política del gobierno norteamericano en relación a las drogas, encarando el fenómeno como un mercado.
Tuvimos la idea de que valía la pena cambiar de rumbo y fue lo que ensayamos. Partimos de la siguiente patología: hay cerca de 150 000 consumidores de marihuana en Uruguay. A nosotros no nos gusta la marihuana ni decimos que sea buena, ni todo eso que dicen. No. Ningún vicio es bueno, solo el del amor. Los demás, tabaco, alcohol, no. Pero hay un hecho: hay una población que consume. Si la dejamos al mundo clandestino estamos dando un regalo al narcotráfico. Entonces pensamos abordar eso como un fenómeno de mercado. Vamos a garantizar una dosis y un método para comprarla. Si vemos que el individuo tiende a consumir demasiado, es que estamos ante un enfermo, entonces podemos intervenir o tratar. Es lo mismo que el alcohol. Si yo tomo dos o tres dosis por día tal vez no sea bueno, pero si me tomo una botella soy un alcohólico que necesita ser internado. Es lo mismo con la marihuana. Apuntamos a eso, a dejar al narcotráfico sin negocio. Sabemos que es complicado y difícil, pero no tenemos duda de la necesidad de cambiar de método porque hasta ahora hemos sufrido un estupendo fracaso.
Demoras en la aplicación de la Ley de Marihuana
Porque tenemos que cultivar, conseguir las variedades, identificarlas. Porque queremos plantar clones. ¿Por qué queremos plantar clones? Porque no queremos que lo que producimos vaya a parar a otro país y para eso tenemos que certificar. Tenemos que dar garantías sobre su identidad. Y por lo tanto tenemos que administrar clones, cuyo material genético es siempre el mismo.
El problema no es simple. Tiene dificultades técnicas. Resolver esas dificultades costó mucho porque tuvimos que hacer gambetas con el sistema jurídico internacional de algún país para poder traer material, porque las leyes de ese país permiten vender a las personas pero no permiten exportar.
Balance de la gestión
Cumplí algunas cosas. Hay una imagen de la presidencia que yo no acompañé nunca. Traté de sembrar una imagen lo más republicana posible, en el sentido de que un presidente no es distinto de cualquier ser humano y que, como tal, hay que considerarlo y verlo. Yo no comparto ese contrabando feudal y monárquico que han metido en las presidencias contemporáneas. Y eso creo haberlo logrado. Bastante. Del punto de vista del quehacer, hay menos pobres y menos indigentes. Del punto de vista de lo que falta, es lamentable que queden pobres y algunos indigentes. En un país que tiene recursos, no se justifica que eso exista. Tenemos una enseñanza demasiado vocinglera y se ha podido multiplicar algo en lo tecnológico, pero no lo suficiente.
América Latina
Creo, en primer lugar, que América Latina está suturando las enormes desigualdades que tiene adentro. Es un continente pavorosamente desigual y está viviendo un proceso de atemperar globalmente esa desigualdad. Segundo: está recreando una identidad común como nunca tuvo. La duda es si eso se profundiza y se mantiene, o dura un tiempo y retrocede. No sé. Quisiera que durara en el tiempo. Antes mirábamos a Europa, mirábamos a Estados Unidos, y entre nosotros ni nos mirábamos. Ahora, por primera vez, nos miramos.Y no es porque todos seamos de izquierda y pensemos igual, no. Esto ocurre con las variantes de izquierda y de centro y centro derecha. Porque en eso estoy incluyendo al presidente de Colombia, al expresidente de Chile, es mucho más general. Si logramos trascender esto y que se transforme en una riqueza contable, habremos avanzado siete leguas.
Su estilo de vida
Es una manera de ver la vida. Yo defino que la libertad humana, desde el punto de vista individual, es tener tiempo para gastar en las cosas que a uno lo gratifican. Soy enemigo de la sociedad de consumo. Soy amigo de la sobriedad, de vivir con poco, pero no porque sea un asceta solitario. ¡No! Poca atadura material me garantiza tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me realizan. Si me complico la vida y tengo un caserón, y estoy desesperado por el servicio y tengo varios carros, tengo que preocuparme por todo eso. ¡No! Entonces, soy pródigo en libertad y desprendido de las cosas materiales. Pocas cosas materiales. No quiero que me esclavicen. Es como el guerillero que tiene que andar a pie. Si piensa que necesita de esto, de aquello y de lo de más allá, se echa encima un peso de 100 kilos y no puede caminar. Tiene que acostumbrarse a caminar y a vivir con poco porque si no, el peso de las cosas que carga lo sepulta. ¡Siempre andamos en guerrilla en la vida!
Foto: Monte Carlo




Titulares por email