
Triple atentado
(Yemen/AFP) Monte Carlo - MDS
Yemen, hundido en una grave crisis política, está al borde de la guerra civil. Su territorio está cuarteado, con enfrentamientos entre varios grupos militares y religiosos, entre ellos la milicia chiita de los hutíes, que controla Saná, y la red yihadista sunita Al Qaida, implantada en el sudeste del país.
El conflicto se ha complicado con la emergencia en Yemen del grupo yihadista EI, que ha reivindicado ataques en varios países árabes -entre ellos los atentados de Saná, los más sangrientos jamás cometidos en la capital yemení- y ha amenazado con cometer otros.
Por todo ello, el poder de Hadi, considerado como el presidente legítimo por la comunidad internacional, fue quedando marginado, por lo que debió refugiarse en Adén, tras huir de Saná.
"Tales ataques llenos de odio sólo pueden haber sido cometidos por los enemigos de la vida", que quieren sumir a Yemen en "el caos, la violencia y las luchas intestinas", indica Hadi en una carta publicada el viernes por la noche por su oficina.
Cuatro atentados suicidas fueron cometidos contra dos mezquitas frecuentadas por chiitas, entre ellos los hutíes, dejando 142 muertos y 351 heridos.
"El extremismo chiita, representado por la milicia hutí, y el extremismo sunita, representado por Al Qaida, son dos caras de una misma moneda, que no desean ni el bien ni la estabilidad de Yemen y de su pueblo", añade Hadi, cuya autoridad es cuestionada por estos grupos y sus aliados.
Al Qaida, que lucha contra las fuerzas gubernamentales pero también contra las milicias hutíes, afirmó el viernes que no atacaba mezquitas.
A hutíes y Al Qaida se suma ahora el EI, cuyos atentados en Saná presenta como "la parte visible del iceberg". Este grupo sunita se ha apoderado de grandes territorios en Siria e Irak, y reivindicó atentados en Libia y en Túnez, donde 20 turistas y un tunecino murieron el pasado miércoles.
"Catástrofe absoluta"
La ONU condenó los atentados de Saná, igual que Washington, que intenta sin embargo confirmar la implicación del EI. Irán, sospechoso de apoyar a los hutíes, también los condenó y se declaró dispuesto a "acoger a los heridos".
Francia, por su lado, se alarmó por la "catástrofe absoluta" existente en Yemen y exhortó a la ONU a actuar para "evitar la división" del país, controlado al norte por los hutíes y al sur por partidarios de Hadi.
Incluso refugiado en Adén, el presidente no está a resguardo, y su palacio fue atacado el jueves en un bombardeo aéreo. Las tropas de Hadi se enfrentaron a las de un general rebelde, que finalmente debió huir de la ciudad.
Para Mathieu Guidère, profesor de islamología de la universidad de Toulouse (Francia), "Yemen se dirige hacia una situación a la siria o a la iraquí, con una guerra civil de carácter confesional, que opone a sunitas y a chiitas".
Foto: AFP




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