
Tragedia trasandina
(Santiago de Chile/AFP) Monte Carlo - MDS
A una semana de la tragedia, el último balance de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) entregado este miércoles sumó un fallecido a los 23 que ya se contabilizaban y elevó la cifra de desaparecidos con la confirmación de 12 nuevos casos.
Más de 29.000 damnificados, unas 2.061 viviendas destruidas y 6.254 con daño mayor, son otras de las cifras resaltadas por Onemi que marcan el alcance de la tragedia que dejó a pueblos bajo el agua y lodo en las regiones de Atacama, Antofagasta y Coquimbo.
Conforme pasan los días y avanzan la limpieza se han encontrado más cuerpos -en su mayoría enterrados en el lodo- y el número de desaparecidos se ha disparado.
La zona más afectada es la región de Atacama, 800 km al norte de Santiago que, de acuerdo a las autoridades, soportó 17 aludes simultáneos producto de las intensas lluvias que derritieron la nieve de las montañas y arrastraron con fuerza las aguas hasta valles y quebradas.
Las tareas de socorro se realizan en medio de adversas condiciones. Este miércoles un helicóptero civil con cuatro pasajeros que participaba en ellas fue reportado desaparecido en la zona de Atacama.
El piloto de la aeronave era Pedro Pablo Aldunate, casado con una prima de la mandataria chilena, Michelle Bachelet. Las condiciones climáticas dificultaron la búsqueda del helicóptero que continuará a pleno el jueves.
"Hoy día se cumple una semana de que fuimos impactados por la dolorosa tragedia que azotó al norte de Chile (...) tenemos todavía mucho por hacer", dijo este miércoles Bachelet.
La mandataria anunció que cancelaba su participación en la próxima Cumbre de las Américas en Panamá para atender las labores de reconstrucción en su país.
Se espera para este jueves el arribo a la zona de 1.200 viviendas de emergencia.
Lo que más preocupa a las autoridades es el tema sanitario, en ese marco el gobierno despachó a la zona 89.000 dosis de vacuna contra la gripe, 27.000 para combatir el tétano y 7.600 para la hepatitis A, al tiempo que mantuvo el decreto de "emergencia sanitaria en la zona".
Un país de catástrofe
Con una de las mayores actividades sísmicas del mundo a lo largo de más de 4.000 km, en los que se hallan el desierto más árido del mundo y 40 de los volcanes más activos del planeta, Chile ve las catástrofes sucederse.
Antes de los aluviones del norte, se desataron dos gigantescos incendios forestales, en la región de Valparaíso y La Araucanía, e hizo erupción el volcán Villarrica, en el sur del país.
El macizo todavía mantiene en vilo a la población debido a su actividad y la advertencia de los expertos de que podría volver a hacer erupción.
Este miércoles se cumple, además, un año desde el terremoto de 8,2 grados de magnitud en la ciudad de Iquique (norte), que dejó seis muertos y provocó la evacuación de un millón de personas.
En 2010, el sur del país enfrentó otro violento terremoto de 8,8 grados, seguido de un tsunami, que dejó más de 500 muertos, miles de damnificados y daños por 30.000 millones de dólares.
Estas tragedias han dejado en entredicho el papel de la Onemi, responsable de coordinar las labores de información y ayuda. Durante el terremoto de 2010, esa oficina descartó tempranamente una alerta de tsunami, provocando que muchas personas volvieran a sus casas y luego se vieran arrastradas por las aguas.
Ahora, la Onemi fue criticada por su poca anticipación para alertar sobre la ocurrencia de las lluvias en el norte.
"Lo importante era tomar medidas anticipadas que pudieran mitigar o disminuir el daño. Eso fue lo que no se hizo", criticó el experto en manejo de riesgos, Michel De L'Herbe.
Un proyecto de ley para establecer un nuevo sistema nacional de emergencias fue presentado al Congreso por el gobierno pasado pero su trámite ha sido lento.
Foto: AFP




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