
Del socialismo al capitalismo
Francisco fue despedido en el aeropuerto de Santiago de Cuba por el presidente Raúl Castro, pero a diferencia de cuando partieron Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012, no hubo discursos.
El papa selló su visita con un encuentro con cubanos en la Catedral de Santiago de Cuba, en el que llamó a "cuidar" la familia, que es el antídoto contra "la fragmentación y la masificación" que convierten a los hombres en "individuos aislados fáciles de manipular y de gobernar".
En este gran puerto al este de la isla que vio nacer la revolución cubana y no lejos de la controvertida base estadounidense de Guantánamo, el papa agradeció a los cubanos su cálida hospitalidad.
"Terminar mi visita viviendo este encuentro en familia es un motivo para dar gracias a Dios por el calor de gente que sabe recibir, que sabe acoger, que sabe hacer sentir en casa, gracias a todos los cubanos", dijo.
Anteriormente, en una misa que ofició en el Santuario de la Caridad del Cobre, patrona nacional, destacó que los "dolores" y "penurias" sufridos por el pueblo cubano, no apagaron su fe. El pontífice aludió al periodo en que el ateísmo fue impuesto en la isla tras la revolución cubana de 1959 -Cuba pasó a ser un Estado laico en 1992-, en que los creyentes eran mal vistos e incluso discriminados por las autoridades comunistas.
Las relaciones entre el Estado y la Iglesia se hicieron fluidas a partir de la visita de Juan Pablo II y ahora es interlocutora privilegiada del gobierno.
Foto: AFP




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