
Protestas mundiales
Desde su fundación hace seis años en San Francisco, esta compañía californiana de transporte asegurado por particulares ha experimentado un crecimiento espectacular, gracias a su aplicación para smartphones, que permite encontrar rápidamente un vehículo.
Pero el éxito de Uber, presente en 58 países y valorado en más de 50.000 millones de dólares, suscita la cólera de sus competidores tradicionales y coloca a la empresa en el punto de mira de las autoridades de varios países.
Uber debe responder a acusaciones de falta de rigor en la contratación de sus conductores, después que algunas pasajeras fueran víctimas de agresiones sexuales en Estados Unidos e India.
Las autoridades de Nueva Delhi llegaron incluso a intentar prohibir la compañía tras la violación de una mujer por un conductor de Uber, condenado a continuación a cadena perpetua. Pero la compañía ignoró esa decisión, para desagrado de los taxis tradicionales.
En muchos países, los taxis acusan a la empresa de competencia desleal, al estimar que sus conductores están eximidos de la legislación social.
En junio, la movilización de los taxistas en Francia desembocó en enfrentamientos y los dirigentes de Uber fueron arrestados durante 24 horas. Poco después, decidieron suspender la aplicación que permitía a los particulares ofrecer servicios de transporte de personas.
Los taxistas, que deben seguir en ciertos países cientos de horas de formación, afirman que Uber desestabiliza el mercado abriéndolo a conductores sin formación y con un GPS como única herramienta a la búsqueda de clientes.




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