
El gobernador Andrew Cuomo prohibió el tránsito automotor en todas las rutas locales y estatales de la ciudad desde las 14H30 locales (19H30 GMT), a medida que la tormenta arreciaba y la nieve comenzaba a acumularse.
El servicio de autobuses quedó suspendido desde el mediodía y el servicio de metro que transita al aire libre quedó cerrado por la tarde. Los teatros de la famosa avenida Broadway suspendieron sus funciones, los museos cerraron y muchas tiendas hicieron lo mismo.
Los tres aeropuertos de la región (John F. Kennedy, LaGuardia y Newark, en Nueva Jersey) no registraban despegues ni aterrizajes desde las primeras horas del sábado.
Cuomo y el gobernador de la vecina Nueva Jersey, Chris Christie, cerraron los túneles y puentes que conectan a este estado con Manhattan a través del río Hudson.
El Servicio Meteorológico Nacional aumentó a entre 50 y 63 centímetros su estimación sobre la cantidad de nieve que caería sobre Nueva York. Su pronóstico anterior era de entre 30 y 45 centímetros.
Un ejército de camiones barrenieve limpiaba las calles de Nueva York.
"¡Quédense en casa!", reiteró el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, a lo largo de la jornada en sus mensajes a la comunidad.
Avenidas populares como la Quinta o la Sexta estaban casi vacías incluso antes de la prohibición de circular, y muchos autos estacionados ya estaban sepultados bajo la nieve.
En Washington Square, los chicos jugaban con trineos de plástico en la fuente en el centro del parque y los turistas se tomaban fotografías enfrente del gran arco.
AFP




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