
Para lograrlo, el futuro presidente deberá llevar a cabo una verdadera reforma en el gobierno que devuelva el crédito perdido ante los patrocinadores, y gestionar los diversos procedimientos penales abiertos.
Desde el arresto de siete altos responsables del fútbol mundial, el pasado mes de mayo en Zúrich, acusados por la justicia estadounidense de haber aceptado varios millones de dólares en sobornos, las revelaciones se han sucedido. Lo que muchos suponían se ha confirmado y la palabra FIFA es hoy a ojos de muchos sinónimo de corrupción.
Después de los subordinados, fue el patrón, 'Sepp' Blatter, el que cayó en diciembre, suspendido ocho años por la justicia interna de la FIFA, tras haber sido imputado por la justicia suiza. El motivo fue un supuesto pago de 1,8 millones de euros al que se postulaba como su sucesor, Michel Platini, presidente de la UEFA, que también recibió la misma suspensión.
Según el italo-suizo Gianni Infantino, uno de los favoritos a la presidencia, "la imagen y la reputación (de la FIFA) ha sido severamente puesta en peligro por los recientes acontecimientos. Mi objetivo principal será hacer cambiar las cosas y volver a situar al fútbol en el centro de las actividades de la FIFA".
AFP
MP




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