
"El principal desafío que debemos superar es (la cuestión de) la confesionalidad. Mi religión no es el sunismo o el chiismo: es el islam", declaró Erdogan ante sus invitados, entre los que se encontraban el rey Salman de Arabia Saudí o el presidente iraní Hasan Rohani.
"No debemos estar divididos, sino unidos (...) ¿Por qué esperamos una ayuda externa para afrontar nuestras diferencias y enfrentarnos a los actos terroristas? Debemos ocuparnos de ello nosotros mismos", insistió.
En su discurso, el mandatario turco también anunció que su propuesta de crear un "centro de cooperación policial de la OCI" basado en Estambul había sido aceptada en el seno de la organización.
En la conferencia participan representantes de 56 países, entre ellos cerca de 30 jefes de Estado.
La decimotercera cumbre de la OCI tiene lugar entre fuertes medidas de seguridad en el centro estambulita. Turquía vive en estado de alerta desde hace varios meses por la ola de atentados que sacuden el país, atribuidos al grupo Estado Islámico (EI) o a la reanudación del conflicto kurdo.
Este encuentro se celebra además en un contexto de múltiples crisis regionales y mundiales, con conflictos en Estados como Siria o Yemen, y atentados en numerosos países del mundo musulmán.
AFP




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