La reunión, dado su carácter excepcional, es escrutada de cerca por los observadores en busca de señales sobre un posible cambio de línea o de dirigentes, ante el posible ascenso de una nueva generación de mandos elegidos en base a su absoluta lealtad al líder.
En su discurso de apertura el viernes, Kim, vestido a la occidental, con traje y corbata, felicitó a los científicos por "haber logrado el milagroso acontecimiento de hacer retumbar el magnífico y embriagador sonido de la primera bomba H de nuestra república", ante miles de delegados cuidadosamente elegidos y procedentes de toda Corea del Norte para asistir en Pyongyang a esta reunión.
El ensayo "mostró claramente al mundo entero nuestro invencible espíritu y nuestra potencia ilimitada (...) en respuesta a la malévola presión y a las sanciones de las fuerzas enemigas", aseguró el dirigente desde en el imponente Palacio del 25 de abril.
El discurso, retransmitido por la televisión de Estado, fue frecuentemente interrumpido por estruendosos aplausos, y al terminar, saludado con una larga ovación en pie de los delegados del Partido de los trabajadores de Corea (PTC).
Pese a todo, la mayoría de los expertos pone en duda que el ensayo de enero fuera el de una bomba H, ya que la energía liberada fue demasiado débil.
En los últimos tiempos se han multiplicado las especulaciones sobre un quinto ensayo nuclear norcoreano coincidiendo con el congreso.
Recientes imágenes de satélite sugieren que Corea del Norte progresaría en sus preparativos, y ese quinto ensayo nuclear podría darse en un "futuro próximo", según expertos del Instituto norteamericano-coreano de la universidad Johns Hopkins.
"La presencia de vehículos no es habitual, excepto durante la preparación de un ensayo", afirman en un informe.




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