Trece años después de su llegada al poder -el mayor ciclo de un partido en el gobierno brasileño desde la dictadura (1964-85)- el "partido de la ética" vio su trayectoria brutalmente interrumpida por el Senado, que el jueves abrió un juicio político a Rousseff y la suspendió del cargo.
Acusada de maquillar las cuentas públicas pero no de corrupción, la exguerrillera de 68 años fue apartada del poder durante un plazo de hasta seis meses antes de su juicio final en la cámara alta, probablemente en septiembre. Sus probabilidades de retornar al gobierno son casi nulas.
Ahora es su vicepresidente, Michel Temer, de 75 años, quien ha ocupado su puesto, desde donde ya ha designado a un gabinete de transición que podría llegar hasta las próximas elecciones presidenciales de 2018, cuando el PT volvería a presentar un candidato.
"El PT tiene la mejor red partidaria, con representantes en el 98% de las ciudades. Esa gran fuerza de organización no se acaba de la noche a la mañana", afirmó a la AFP Adriano Codato, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Paraná.
Para el docente, sin embargo, el PT sufrirá "una hecatombe" en las elecciones municipales de octubre, ya que su "marca" está ahora asociada a la corrupción y aparece desde hace meses como "el mayor mal de la política brasileña en la prensa".
AFP




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