Aunque la justicia española sólo investiga las cantidades defraudadas entre 2007 y 2009, la trama se remonta al año 2005, cuando la familia Messi, asesorada por su exrepresentante Rodolfo Schinocca, cedió los derechos de imagen de la joven promesa a la sociedad Sports Consultants, en Belice, considerado un paraíso fiscal.
Esta firma, constituida a nombre de la madre del futbolista, Celia Cuccittini, operaba junto a otras dos sociedades en Reino Unido y Suiza, por dónde solían circular los derechos antes de llegar a Belice, según relata la fiscalía en su acusación, calificándolas de empresas pantalla.
Este mecanismo funcionó durante dos años, hasta que los Messi rompieron las relaciones con Schinocca acusándolo de estafador y de haberse quedado con parte de sus ingresos.
Para apartarlo de la gestión de estos derechos, crearon una nueva sociedad en Uruguay donde "esos rendimientos no estaban sometidos a fiscalidad", explicó el artífice de esta estructura, el abogado barcelonés Ángel Juárez.
El nuevo entramado, que empezó a funcionar en marzo de 2007, estaba formado por cuatro empresas: las uruguayas Jenbril —cuyo único accionista era Lionel Messi— y Forsyl —en la que Jorge Messi cobraba sus comisiones correspondientes como agente— la británica Sidefloor y la suiza Tubal.
El dinero de los derechos de imagen pagados por las diferentes marcas anunciantes o por el mismo FC Barcelona se ingresaba en primera instancia en las sociedades de Reino Unido y Suiza que, a cambio de una comisión de entre el 5 y el 8%, transferían las cantidades hacia Uruguay.
Adidas, Danone, Konami, Procter & Gamble, Telefónica o la academia de fútbol catarí Aspire firmaron contratos con el jugador durante esos años, sin que sus beneficios fueran reportados a la agencia tributaria española. En total, las autoridades estiman que el fraude alcanzaría los 4,16 millones de euros.
AFP




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