Internacionales

16/Jul
/2016

El ejército anuncia el final del intento de golpe de Estado en Turquía

El ejército turco anunció este sábado el final de la cruenta intentona golpista de militares rebeldes, pero el presidente Recep Tayyip Erdogan instó a la población a seguir movilizada en la calle.

"Este intento de golpe ha sido desbaratado", declaró a los periodistas en Estambul el general Ümit Dündar, jefe interino del ejército turco. Confirmó además la muerte "como mártires" de 90 personas -41 policías, dos soldados y 47 civiles- en los enfrentamientos de los insurrectos contra el ejército y contra decenas de miles de personas que se echaron a la calle.

Pese a este anuncio, Erdogan exhortó a los turcos a "seguir siendo dueños de la calle (...) porque siempre es posible un nuevo estallido" en este país, miembro clave de la OTAN.

Los enfrentamientos con cazas y tanques provocaron escenas de una violencia inédita en Ankara y Estambul desde hace décadas.

Además de los 90 muertos hay más de 1.100 heridos, según el último balance de la agencia de prensa progubernamental Anadolu. Y el ejército anunció la muerte de 104 golpistas.

Decenas de miles de personas, muchas de ellas con banderas turcas, desafiaron a los militares rebeldes, subiéndose a los tanques desplegados en las calles o yendo al aeropuerto de Estambul para recibir a Erdogan en la ciudad de la que fue alcalde. El jefe del Estado volvía precipitadamente de unos días de descanso.

Los hechos se fueron encadenando desde poco antes de la medianoche (21H00 GMT), cuando "las fuerzas armadas turcas" decretaron la ley marcial y un toque de queda en el país, tras el despliegue de tropas en Estambul y Ankara.

Los golpistas anunciaban una "toma de poder total en el país" con el objetivo de "garantizar y restaurar el orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades y que prevalezca la ley suprema".

Pero Erdogan, criticado en los últimos años por su deriva autoritaria, acusó a los soldados rebeldes de estar vinculados con su enemigo jurado, el imán Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos. Este último lo negó.

Cuando todavía estaba en Marmaris (oeste) de vacaciones, Erdogan intervino en directo por televisión con su teléfono móvil para pedir la movilización popular.

"En Turquía hay un gobierno y un presidente elegidos por el pueblo" y "si Dios lo quiere, superaremos la prueba", dijo.

"Aquellos que salieron con tanques serán capturados porque estos tanques no les pertenecen", insistió una vez en Estambul, donde tachó de "traición" la intentona golpista.

Muchos oficiales castrenses se desmarcaron por la noche de los golpistas, denunciaron "un acto ilegal" y llamaron a los insurrectos a volver a los cuarteles.

Más de 1.500 militares fueron detenidos, según una fuente oficial, y otros 200 atrincherados en la sede del Estado Mayor se rindieron.

El sábado por la mañana decenas de soldados siguieron sus pasos entregándose a las fuerzas de seguridad en uno de los puentes del Bósforo de Estambul donde los rebeldes habían disparado a los civiles por la noche.

El parlamento turco se reunió en sesión extraordinaria, mientras se seguían oyendo disparos esporádicos en barrios de Estambul y Ankara.

En la capital, un avión lanzó el sábado una bomba cerca del palacio presidencial, en cuyas inmediaciones cazas F-16 bombardearon tanques de los rebeldes, según fuentes oficiales.

Desde la llegada al poder de Erdogan, la jerarquía militar ha sufrido varias purgas.

El ejército dio tres golpes de Estado en el país (1960, 1971, 1980) y forzó la salida del poder de un gobierno islamista en 1997.

La situación, que el primer ministro turco Binali Yildirim calificó de intento "idiota", "abocado al fracaso", causó gran preocupación entre la comunidad internacional.

El presidente estadounidense Barack Obama llamó a apoyar al gobierno turco "electo democráticamente" y a actuar con moderación para "evitar la violencia y el derramamiento de sangre".

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, también pidió "moderación" y "respeto de las instituciones democráticas".

Rusia estimó que el intento de golpe de Estado aumenta amenaza contra estabilidad regional e internacional.

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