"Son niños que han sufrido un trauma. En un instante tuvieron que abandonar sus casas y desde entonces no ven más que destrucción", explica Danilo Giannese, portavoz de la oenegé Save the Children, que ha improvisado una sala de juegos.
Muchos de los niños están lejos, en casa de familiares o de amigos, otros en el hospital. Y 15 viven actualmente en tiendas de campaña montadas por los servicios de protección civil.
Bajo una gran carpa gris claro, los niños se sienten seguros.
"Es un lugar seguro, protegido, tienen que tener un poco de serenidad, y no estar fuera en medio del polvo", explica un cooperante de la oenegé sin interrumpir las actividades.
Sentados a una mesa, varios niños de entre 4 y 8 años sacan una caja de pinturas de colores y empiezan a pintar.
"Un dibujo nos ha marcado especialmente: esta niña dibujó unas montañas y nos explicó que eran las de Amatrice, las más bellas del mundo. Añadió: 'Todo se derrumbó, menos las montañas'", cuenta Danilo Giannese.
Aunque sigan jugando y riendo, los niños están más afectados que los adultos.
"Alrededor de 500 niños se encontraban en la zona del seísmo y desgraciadamente hay muchos de ellos entre las víctimas", recuerda el portavoz de Save the Children.
Foto: AFP




Titulares por email