
Este aumento de las tierras cultivadas, de 183.000 hectáreas a 201.000 hectáreas, atribuido a "mejores condiciones climáticas", hace presagiar un alza de la producción del opio de 43%, hasta 4.600 toneladas, frente a 3.300 toneladas en 2015, según el informe de la Agencia de la ONU contra la Droga y el Crimen (UNODC, por sus siglas en inglés).
Para la ministra encargada de la lucha antidroga, Salamat Azimi, "la causa principal de este aumento es la creciente inseguridad y la falta de fondos" que han frenado las campañas de erradicación.
En este momento, solamente 13 de las 34 provincias del país están exentas de opio, indicó la ministra ante la prensa.
"Es muy perturbador ver cómo el cultivo de la amapola del opio se extiende en las provincias del norte" donde era casi inexistente, destacó el responsable de la ONUDC en Kabul, Andrey Avetisyan.
En cambio, mientras que el 93% de la amapola, o adormidera --materia prima del opio-- es cultivado en el sur del país, el responsable de la ONU destaca una "alentadora" disminución en ciertas provincias meridionales: en particular una caída de la producción del "7% en el Helmand", provincia que es la primera productora del planeta, con un 80% de la producción mundial total.
Foto: AFP




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