
En torno a 1,5 millones personas inundaron Sídney, la ciudad más grande de Australia, para ver los fuegos artificiales de medianoche (13H00 GMT del sábado) desde el puente del puerto, arrancando así las celebraciones qu seguirían en todo el planeta.
Japón entró en 2017 con miles de personas en las calles de Tokio lanzando globos al cielo para celebrar el año nuevo.
Las alegres y coloridas celebraciones ponían el broche final a un año especialmente sangriento, violento y dramático, con la guerra en Siria, la crisis migratoria en Europa y numerosos atentados en todo el mundo.
También ha sido el año de los terremotos políticos, con eventos chocantes como el referéndum a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea o victorias electorales de candidatos controvertidos, desde Estados Unidos a Filipinas.
- 'Esta noche toca divertirse'-
Y las masacres continuaron hasta el último día del año. El sábado, al menos 27 personas murieron en Bagdad en un doble atentado suicida en un mercado, reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI).
Tristemente acostumbrados a un nivel de violencia excepcional, los iraquíes decidieron no detener las celebraciones pese al trágico evento.
Fadhel al Araji, un joven de 21 años del barrio de Sadr City, llevaba su cerveza en el asiento trasero del coche.
"Hoy toca divertirse. Todo el mundo puede hacer lo que quiera y a nadie le importa. Necesitamos una noche así, Irak lo necesita", explicó desde el volante de su maltratado Toyota.
En la devastada ciudad siria de Alepo, Abdel Wahab Qabani, estudiante de 20 años, también estaba determinado a comenzar 2017 desde una óptica positiva. "Los últimos dos años no salí por Año Nuevo. Esta vez, me voy de fiesta", aseguró.
En otras ciudades del mundo árabe como la emiratí Dubái, el espectáculo pirotécnico desde el rascacielos más alto del mundo, Burj Khalifa, estaba garantizado. El Año Nuevo se celebró sin incidentes, a diferencia del año paso, cuando un incendio devoró el edificio adyacente.




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