
El vehículo, de la empresa chilena Tur-Bus, había partido de Mendoza (1.000 km al oeste de Buenos Aires) con 40 pasajeros y dos conductores, y tenía como destino Santiago de Chile.
El vuelco dejó 16 muertos y 22 heridos, tres de los cuales fallecieron tras ser hospitalizados.
Los fallecidos son 17 argentinos, entre ellos un bebé de 11 meses, una mujer chilena y una joven peruana.
Ambos conductores, de nacionalidad chilena, resultaron ilesos y fueron arrestados, aunque el que descansaba al momento del vuelco fue liberado la noche del sábado, dijeron fuentes judiciales.
Sobre el otro pesa la imputación de homicidio culposo.
Siete heridos siguen hospitalizados, entre ellos tres niños, uno en terapia intensiva tras ser sometido a una cirugía de cabeza por traumatismo encefalocraneal. Dos son hermanos, de uno y tres años, cuyos padres fallecieron en el accidente.
Entre los adultos hospitalizados hay una mujer en terapia intensiva y con pronóstico reservado, mientras los demás "evolucionan favorablemente pese al shock postraumático", dijo este domingo la ministra de Salud de Mendoza, Claudia Najul. El resto fue dado de alta.
De acuerdo al testimonio de sobrevivientes, el conductor había derrapado en dos ocasiones antes del vuelco y los pasajeros le reclamaban a los gritos bajar la velocidad.
Foto: AFP




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