
Los vecinos de Reducto, el barrio en el que funcionaba el baile rechazan rotundamente la reapertura del mismo por los problemas de seguridad que ocurrían en la zona.
En diálogo con radio Monte Carlo, el prosecretario de la Intendencia, Christian Di Candia dijo que los propietarios del local bailable no aceptaron los requerimientos básicos para la reapertura.
Di Candia indicó que se planteó un plan piloto “sumamente exigible” que proponía entre otras cosas, establecer un plan de seguridad y de limpieza, la apertura una vez por semana y la venta de entradas anticipadas.
“No había margen de negociación en los requisitos mínimos para la reapertura”, sostuvo el prosecretario de la comuna.
El local había cerrado sus puertas luego de que en octubre de 2016 el joven Nicolás Cuña fuera asesinado de un disparo de arma de fuego.
Foto: Javier Riveiro




Titulares por email