
Esta decisión tomado por una mayoría de cuatro jueces contra dos --los demás magistrados se declararon incompetentes en el caso-- es una victoria del exsecretario de Justicia John Ashcroft y del exdirector del FBI Robert Mueller.
Estos altos funcionarios afirman, al igual que otros responsables de la administración de George W. Bush, gozan de una inmunidad ante cualquier denuncia en su contra.
Tras los ataques contra Nueva York y Washington, las autoridades estadounidenses detuvieron y encarcelaron a más de 750 inmigrantes, basadas en buena parte de los casos en denuncias de un particular a la Policía.
Los denunciantes dicen haber sido detenidos por ser musulmanes o de origen árabe, sin razones válidas. Relataron haber sido encarcelados y sometidos a aislamiento, encerrados durante 23 horas diarias en sus minúsculas celdas, haber sido víctimas de insultos y abusos físicos de sus guardianes y privados de sueño.
Detenidos con el pretexto de un simple problema de permisos de residencia o a la espera de que se aclarasen sospechas imprecisas, todos estuvieron detenidos entre tres y ocho meses según los casos.
"El juez (conservador moderado) Anthony Kennedy, quien habló en nombre de la mayoría, dijo que lo que había ocurrido con los extranjeros detenidos en los días posteriores al 11 de septiembre era 'trágico', pero que solo el Congreso podía autorizar las demandas de reparaciones por daños y perjuicios contra funcionarios del gobierno", analizó el profesor Stephen Yale-Loehr de la Cornell University Law School.
La Corte dijo además que "les tribunales deberían ser reticentes a inmiscuirse en las decisiones del Ejecutivo sobre temas de seguridad nacional", agregó.
Foto: AFP




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