
El fuego se reavivó bruscamente por la tarde en la región de Pedrogao Grande, donde el sábado se desató el fuego.
Protección Civil anunció que un avión contraincendios se había estrellado por la tarde, pero horas después rectificó y su comandante, Vitor Vanz Pinto, declaró que ningún avión "al servicio de la lucha contraincendios" se había accidentado.
Mientras, la polémica crecía en torno a la situación de la carretera nacional 236, en la que 47 personas murieron el sábado, 30 de las cuales atrapadas en sus vehículos, rodeadas por el fuego. Entre estas, muchas familias que volvían de bañarse en un río.
El primer ministro, Antonio Costa, exigió "aclaraciones rápidas" a la gendarmería, cuya actuación gestionan los rescatados.

Una superviviente contó a la televisión que los gendarmes habían dirigido a una parte de las personas que huían hacia un eje tomado por las llamas, mientras que ellas intentaban llegar a la carretera IC8, una vía rápida cercana.
"Cuando llegamos al nivel de la IC8, los militares no nos dejaron pasar. Como nos pidieron que continuáramos nuestro camino [hacia la carretera 236], pensamos que la carretera estaría fuera de peligro, pero no lo estaba", declaró Maria de Fatima.
Los gendarmes tendrán que explicar "porqué la carretera nacional 236 no fue cerrada a la circulación" pero también si "las autoridades competentes" indicaron que esta vía "era una alternativa a la carretera IC8", que estaba cerrada, según una circular firmada por el jefe del gobierno.
Fuente y foto: AFP




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