
"Quiero dejar claro que nuestra cultura es que ponemos por delante la agenda del presidente, que sirve perfectamente a los estadounidenses, de forma que si hay algo de fricción en la Casa Blanca como resultado de eso, está bien", aseguró Scaramucci.
Sin embargo, precisó: "No tengo ninguna fricción con Sean" y tampoco con el jefe del gabinete, Reince Priebus.
"Con Reince somos un poco como hermanos, inclusive a veces jugamos duro como hacen los hermanos", apuntó.
El nombramiento de Scaramucci provocó un terremoto en la Casa Blanca con la repentina renuncia de Spicer, quien fue sustituido por Sarah Huckabee Sanders.
La dirección de Comunicaciones de la Casa Blanca estaba vacante desde mayo, cuando Michael Dubke entregó su carta de dimisión alegando "motivos personales".
Desde su salida, Spicer había asumido interinamente las funciones.
En la estructura de la Casa Blanca, la oficina de Scaramucci es la que diseña la estrategia de comunicaciones de la presidencia, aunque el portavoz es el rostro visible encargado de aplicar esa línea comunicacional.
Este viernes, Huckabee Sanders leyó una breve declaración del presidente Donald Trump en la que agradeció el trabajo de Spicer y le deseó suerte.
Con relación a Scaramucci, Trump señaló que "ha sido un enorme apoyo y ayudará a implementar aspectos de nuestra agenda al frente del equipo de comunicaciones".
"Hemos logrado muchas cosas y nos han dado crédito por muy poco", subrayó.
Huckabee Sanders, por su parte, es hija del pastor religioso y ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, quien en la campaña electoral del año pasado disputó la candidatura por el Partido Republicano.
Fuente y foto: AFP




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