
La Cancillería brasileña convocó al embajador de Uruguay en Brasil, Carlos Amorín, para que ofrezca explicaciones sobre unas declaraciones en las que dos ministros uruguayos cuestionaron la reforma laboral sancionada este año por Brasil.
"El embajador fue convocado pero aún no ha dado las respectivas explicaciones a la Cancillería brasileña", dijo un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La decisión del ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Aloysio Nunes, se produjo pocas horas después de que el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, le pidiera a Brasil que convoque a los órganos sociolaborales del Mercosur para discutir y plantear las preocupaciones de Uruguay sobre la reforma laboral brasileña.
"El Gobierno uruguayo le ha enviado una nota a Brasil, que es el presidente (pro témpore) del Mercosur, pidiendo que reúna los órganos sociolaborales del Mercosur porque queremos analizar (...) lo que puede impactar la reforma laboral de Brasil, en caso de que termine de concretarse", dijo Murro, para quien la nueva legislación "puede impactar en los trabajadores y en los empresarios uruguayos".
El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, agregó que el Gobierno quiere plantear sus preocupaciones sobre esta reforma laboral en el marco del Mercosur.
El Gobierno brasileño alega que su reforma es una política soberana del país y asegura que la iniciativa busca modernizar la legislación laboral y combatir el desempleo, y no retirar derechos laborales o reducir salarios.
La nueva legislación le da prioridad a los acuerdos que los sindicatos puedan llegar con las empresas sobre la ley en asuntos como la división de las vacaciones, la flexibilización de la jornada de trabajo, los intervalos para el almuerzo, los salarios y la reposición de horas extras.
"Si vale más un acuerdo individual entre un trabajador y un empresario que una ley o un convenio, retrocedimos dos o tres siglos", asegura el ministro uruguayo de Trabajo.
Foto: AFP




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