
El operativo se realiza por orden del juez federal del caso, Guido Otranto, y participan efectivos del Grupo Especial de Operaciones Federales, del Grupo Albatros de la Prefectura Naval y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, informó la agencia de noticias estatal Télam.
La zona, conocida como "territorio sagrado" de la comunidad mapuche, está siendo rastrillada por perros y también desde el aire por medio de drones, para buscar pistas que ayuden a esclarecer las circunstancias de su desaparición.
Maldonado, de 28 años, fue visto por última vez, según testigos, cuando huía de la Gendarmería tras participar en una protesta mapuche en Esquel, en la sureña provincia de Chubut, y una de las principales sospechas, sobre todo por parte de la familia y de organismos de derechos humanos, es que los gendarmes son responsables de su desaparición.
Sin embargo, Otranto dijo este domingo que la hipótesis "más razonable" es que el joven se ahogó en un río cuando huía de los agentes, algo que no convence a Sergio Maldonado, hermano de Santiago.
"Nos enteramos hace un rato que estaban haciendo un allanamiento en la Lof de Cushamen (territorio habitado por mapuches). Otra vez más no nos avisaron a nosotros y a las 5 de la mañana fueron buscando a Santiago cuando lo tienen que buscar en otro lado", señaló hoy en declaraciones a la radio AM 750.
Sergio, que viajaba este lunes al lugar donde se está llevando a cabo el rastreo, remarcó que hoy era un "día clave" porque se presentaban a declarar varios testigos de la comunidad mapuche y "se iba a saber mucho más".
"Y sin embargo el juez en vez de tomar esa declaración sale a buscar a Santiago en un lugar donde no lo tienen que buscar", reiteró.
En este sentido, consideró "totalmente" inapropiadas las afirmaciones del juez en las que consideró que no ve "consistencia" a la teoría de que lo capturó la Gendarmería y apuntó al ahogamiento.
"Va a ir a buscar a un lugar después de 48 días, ¿por qué no lo hizo antes? (...) Es otra clara provocación", expresó Maldonado, que argumentó que "si son 1.000 hectáreas es como buscar una aguja en un pajar".
"El temor mío es que vayan y lo tiren a mi hermano allí adentro e inventen otra de las tantas cosas que hicieron", recriminó.
El caso mantiene en vilo al país y se ha convertido en prioridad para el Gobierno de Mauricio Macri ante la presión, sobre todo de asociaciones de derechos humanos, como las Abuelas de Plaza de Mayo, y organismos internacionales como Amnistía Internacional y Naciones Unidas.
En declaraciones al diario La Nación, Otranto aseguró el domingo que no ve elementos suficientes para sostener "que pudo haber sido herido de gravedad por un disparo a corta distancia o una piedra, por uno o más gendarmes", después de que esta semana tomara declaración a siete agentes que participaron en el operativo del 1 de agosto.
El magistrado agregó que parece claro que varios gendarmes persiguieron a manifestantes hasta un río cercano, por lo que entendió que "no es una opción descabellada" que el joven se haya ahogado mientras intentaba cruzar.
EFE




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