
"Por necesidad y por seguridad se podría abrir una revisión de esa jugada, aunque sea para confirmar algo que eventualmente vio o que dejó de ver", aseguró Seneme en declaraciones al canal deportivo TyC Sports.
La acción se produjo en el minuto 41 de la primera parte, cuando el delantero de River Ignacio Scocco se internó en el área pequeña y Marcone, defensor de Lanús, tocó el balón con la mano despegada del cuerpo.
El árbitro colombiano Wilmar Roldán y el encargado del VAR, el uruguayo André Cunha, con la potestad de avisar al árbitro sobre un posible error, dejaron pasar la oportunidad de revisionar la jugada. River, que ganaba por 0-2 en ese momento, recibió poco después el primero de los cuatro goles de una remontada histórica de Lanús, que accedió a la final de la Libertadores por primera vez en su historia.
Seneme confirmó que habló con Roldán y que éste le dijo que interpretó que hubo "un toque" pero que no fue "deliberado" (involuntario).
El dirigente de árbitros de la Conmebol insistió en que se queda "con la opinión del árbitro" porque es el que vio la situación "en tiempo real" y, en las revisiones de VAR que juzgan voluntariedad, no se puede decidir según una repetición a cámara lenta "para no perder la naturaleza de la jugada".
Seneme también indicó que Roldán podría haber recurrido al VAR en una posible agresión de un jugador de Lanús a River en el minuto 63, con "potencial" para ser revisada.
El árbitro sí utilizó el videoarbitraje tres minutos después para confirmar el penalti que señaló a favor de Lanús y que significó el 4-2 definitivo que le dio el pase al "Granate".
Foto y datos: EFE




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