
En tanto, bajó de 26% a 14% la proporción que la evaluó como peor a un año atrás.
De esta forma, el saldo neto de respuestas (“mejor” vs. “peor”) se ubicó en terreno positivo, algo que no ocurría desde 2011 (cuando, en pleno auge de los commodities, la economía crecía fuertemente).
En cambio, la evaluación del clima de inversiones en el último año mejoró poco frente a la edición pasada y mantiene un saldo de respuestas negativo.
En concreto, la proporción de empresarios con juicios positivos subió de 10% a 13%, mientras que el porcentaje de valoraciones negativas cayó de 36% a 27%, lo que determinó un saldo neto negativo de 14%.

Por otra parte, las perspectivas para el próximo año siguieron siendo más alentadoras, pero no mostraron cambios relevantes frente a la edición pasada.
En efecto, el 36% de los empresarios espera que la situación general de sus empresas mejore dentro de un año (vs. 37% en abril), el 51% no aguarda cambios y el 13% avizora un peor panorama (12% en abril).
Foto: Archivo y Deloitte




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