
La reapertura del aeropuerto internacional de la Reina Alia en la capital Amán fue pospuesta en varias ocasiones el pasado agosto, debido a los temores a un repunte de los contagios importados desde el extranjero.
Sin embargo, el turismo es un sector importante para la ya maltrecha economía jordana, con las autoridades que previeron en mayo que el PIB se reduciría un 3,4 % debido al "profundo impacto" de la pandemia.
El ministro de Transporte jordano, Khalid Saif, anunció que se permitirán los vuelos hacia y desde 42 países, etiquetados como verdes, amarillos y rojos en base a la situación sanitaria de cada uno de ellos.
Además, Saif informó de que los pasajeros que entren a Jordania deberán presentar un test de la COVID-19 realizado 72 horas antes de viajar y que serán sometidos a un segundo control sanitario a su llegada.
Todos los pasajeros tendrán que estar aislados durante siete días en sus viviendas o en instalaciones gubernamentales, dependiendo del país de procedencia.
Sin embargo, el tráfico aéreo no retomará su ritmo aún sino que lo hará muy poco a poco, con entre tres y cuatro viajes previstos para esta semana y ocho para la próxima semana, tal y como explicó el ministro.
Las duras restricciones que desde el principio aplicó Jordania han hecho que el pequeño país sea de los menos afectados por el coronavirus en toda la región de Oriente Medio, con 2.470 contagios y 17 muertes en total desde marzo.
Aún así, las autoridades han advertido del aumento de los casos desde el mes de agosto, cuando empezaron a eliminar todas las restricciones.
Otros países árabes que dependen del turismo, como el Líbano y Egipto, reanudaron los vuelos internacionales en julio, mientras que Arabia Saudí mantiene sus aeropuertos cerrados.
Foto y datos: EFE




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