
En un tono calmado e incluso casi filosófico, Biden habló desde el Chase Center de Wilmington, en Delaware, donde reside, para lanzar un mensaje de comunión de todos los estadounidenses al afirmar que "no hay tiempo que perder" en un país polarizado con problemas acuciantes que resolver como la covid-19, el deterioro de la economía, la injusticia racial y la crisis climática.
"Nuestro viaje es hacia una unión más perfecta y continúa moviéndose. En EE.UU. tenemos puntos de vista fuertes, tenemos fuertes desacuerdos y eso está bien, los fuertes desacuerdos son inevitables y en democracia los desacuerdos fuertes son sanos", empezó Biden con voz tranquilizadora.
Pese a este tono completamente distinto al empleado el jueves por Trump, el que fuera vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) lanzó un dardo a su rival republicano en los comicios.
"El propósito de nuestra política no es una guerra implacable sin fin, no -destacó-. El propósito de nuestra política, el trabajo de la nación no es alentar las llamas del conflicto para resolver los problemas".
Foto: EFE.




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