
Durante las actividades, que se llevaron a cabo el martes 2 de febrero, expusieron representantes de los empresarios y de los trabajadores suecos (en dos webinars respectivamente), que además realizaron un repaso de los cambios implementados en la seguridad social de ese país —un modelo de referencia a nivel mundial— con el propósito de otorgarle sostenibilidad al sistema.
“Lo más importante para el éxito de una reforma de pensiones es que no se convierta en un asunto político”, sostuvo en el primer webinar Ingvar Backle, asesor senior de la Confederación de Empresas Suecas, entidad que reúne a 60.000 firmas, que, a su vez, emplean a un millón y medio de trabajadores.
Asimismo, Backle advirtió sobre los efectos de la demografía en los sistemas previsionales e indicó que es posible “prometer lo que queramos” sobre las pensiones futuras, pero si el sistema no considera cómo financiarlas, serán “nuestros hijos y nietos” quienes pagarán las promesas.
En 1995, Suecia inició un proceso de cambios en su modelo de pensiones, que actualmente está integrado por un pilar de pensiones públicas (con variantes de reparto y de ahorro individual), un sistema de pensiones ocupacionales y planes de inversión opcionales e individuales.
Las transformaciones han incluido la incorporación del pilar de capitalización al pilar público, la introducción de mecanismos para ajustar la edad de retiro y la modificación de la variante ocupacional, que pasó de ser un sistema de prestaciones definida a uno de contribuciones definidas.
A mediados de los años 90, recordó Backle, los cinco principales partidos políticos de su país formaron un grupo especial para analizar el modelo de pensiones y llegaron a un acuerdo para apoyar los cambios diseñados por ese equipo de trabajo.
Para definir los alcances del pilar de pensiones ocupacionales, la Confederación de Empresas Suecas entabla negociaciones con la Confederación Sueca de Empleados Profesionales, entre otras organizaciones de trabajadores. Esa agrupación de empleados, conocida como PTK, está integrada por 27 sindicatos, que representan a un millón de trabajadores.
Tomas Bern, asesor legal de PTK, y Dan Wallberg, asesor financiero de la entidad, disertaron en la segunda conferencia y ahondaron en las características del pilar ocupacional, que hoy abarca al 90% de los trabajadores en Suecia.
Se trata de un pilar que se nutre con aportes realizados por el sector empleador, definidos en el ámbito de la negociación colectiva. A su vez, los empleados tienen la posibilidad de indicar hacia donde canalizar esos aportes, eligiendo entre distintas opciones de inversión.
Para administrar los acuerdos alcanzados entre la Confederación Sueca de Empleados Profesionales y PTK, ambas entidades crearon una organización denominada Collectum, que pertenece en un 50% a cada parte. Además de encargarse de aspectos administrativos, como el control de los aportes y la atención de los beneficiarios, Collectum busca productos de inversión.
Trabajadores y empresarios también comparten la propiedad Alecta, un fondo de inversiones que es el quinto proveedor de pensiones ocupacionales de Europa. Collectum y Alecta son empresas sin fines de lucro.
“El sistema funciona porque hay entendimiento de que hay ventajas para ambas partes”, señaló Bern, en especial respecto a los esfuerzos comunes para encontrar “buenos productos” en los mercados financieros. “Empleados y empleadores reciben información clara e íntegra de una única fuente”, agregó el especialista refiriéndose a uno de los roles de Collectum.
Por otro lado, Bern afirmó que las pensiones ocupacionales deben ser vistas como un “complemento” de las pensiones provenientes del pilar público y no como un “reemplazo” de esos ingresos previsionales ni de otras prestaciones estatales.
Foto. RMC




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