
Se trata de una medida "temporal" para una cuestión candente, pues los vecinos y organizaciones medioambientales exigen desde hace años el desvío de los cruceros para evitar daños en la estructura de Venecia y en el fondo de la laguna sobre la que fue construida.
La decisión, según un comunicado, fue tomada por el ministro del neonato Ministerio de Transición Ecológica, Roberto Cingolani; el de Cultura, Dario Franceschini; el de Turismo, Massimo Garavaglia, y el de Infraestructuras y Movilidad Sostenible, Enrico Giovannini.
El objetivo es proteger "un patrimonio histórico y cultural no solo italiano sino de todo el mundo", pues la ciudad, todo un tesoro histórico y arquitectónico, y su laguna son Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1987.
Los cuatro ministros además han acordado lanzar un concurso de ideas que permitan el atraque de los grandes barcos que llegan a Venecia pero fuera de la laguna con el fin de "resolver de forma estructural y definitiva el problema de su tránsito".
De este modo, aprovechando la reducción del tráfico marítimo por la pandemia, las grandes naves que lleguen a Venecia ya no rozarán su centro histórico.
Hasta la fecha navegaban frente a la Plaza de San Marcos para recorrer el Canal de la Giudecca con dirección a la Estación Marítima, el puerto en el que atracaban, en el extremo oeste de la isla veneciana.
La decisión del Gobierno hará que estas embarcaciones ya no atraquen en Venecia sino que lo hagan en tierra firme, en la zona de Puerto Marghera, a la espera de que se lance el concurso que saque de la laguna a estas polémicas naves.
En 2013, un crucero chocó con un barco turístico en la ciudad de los canales y dejó un saldo de cinco heridos.
Foto: Archivo/EFE




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