
Esta propuesta fue planteada durante una conferencia virtual realizada este viernes en la que distintas personalidades analizaron el Informe de Diagnóstico del sistema previsional uruguayo de la Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS).
Enrique Iglesias, presidente de la Fundación Astur, advirtió que el hecho de que Uruguay destine 11% del PIB a sostener su programa de seguridad social, con 5 puntos porcentuales que provienen de rentas generales, “muestra que hay un problema de financiamiento importante, sobre el cual habrá que abocarse”.
En este sentido, Iglesias afirmó que las soluciones para resolver ese problema “no son fáciles; lo importante es abordarlas”. “Tenemos que encontrar mecanismos que permitan evitar que ese financiamiento se convierta en el fondo en un conflicto generacional”, derivado de que “las generaciones jóvenes están subsidiando a las generaciones anteriores”, añadió.
Santiago Pérez del Castillo, exministro de Trabajo y Seguridad Social, sostuvo que el aumento de la edad de retiro es “ineludible” en el marco de una reforma de la seguridad social. Y destacó que en el país la edad de jubilación es baja: “60 años, como en Uruguay, es baja”, dijo.
No obstante, señaló que, así como esa edad es baja a nivel general, puede “ser alta para algunos sectores de actividad”, donde prima el trabajo físico.
En tanto, Ariel Davrieux, exdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, indicó que se puede pensar en “parches” para solucionar los desequilibrios del sistema previsional, pero el “único camino que queda” es elevar la edad mínima de retiro.
Davrieux reconoció que esa medida suele ser impopular, pero explicó que, a raíz del envejecimiento de la población, en una “altísima” proporción de los países del mundo se está aumentando la edad de retiro, ya que esto obedece a un “hecho demográfico”.
Fernando Filgueira, director del Fondo de Población de las Naciones Unidas, sostuvo que el desafío fiscal, económico y social generado por el envejecimiento de la población puede enfrentarse mediante tres herramientas. Una de ellas “es incrementando el tiempo del trabajo de lo que definimos como población activa y eso se puede dar aumentando” las edades jubilatorias o de retiro, señaló.
También propuso elevar la participación laboral de la población en edad activa. “Y eso se logra incrementando las tasas de participación femenina, fundamentalmente”.
Foto: Captura reunión virtual




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