
En el mail de solicitud se establecía además el número factura de referencia y se le exigía a la funcionaria mantener estricta confidencialidad, incluso con su personal superior inmediato.
Los funcionarios relataron a la Policía que "de forma tardía" notaron las inconsistencias en la cadena de mails, por lo que llamaron al gerente financiero y a la presidenta Emaldi, quienes negaron haber participado de esta situación.
Una primera investigación determinó que el correo electrónico correspondía al nombre del gerente general, pero la dirección revelaba que provenía de un servidor distinto al de UTE.
El estilo del correo incluso tenía "un tono coloquial" que no se corresponde a este tipo de comunicaciones, explicó San Cristóbal.
Foto (ilustrativa): archivo/Presidencia




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