
El campeón, que este miércoles jugaba con blancas, domina ahora el marcador por 6,5 a 3,5 puntos y sólo necesita una victoria o dos tablas en las cuatro partidas restantes para ganar su quinto "match" con el título en juego.
El encuentro había experimentado el martes un verdadero anticlímax con el error garrafal de Nepomniachtchi que le costó la novena partida y -muy probablemente- el "match". El largo historial de hundimientos tras una primera derrota volvía a marcar la trayectoria profesional del ruso, víctima de la presión que atenaza a todo candidato al título.
Con el marcador en un contundente 6-3 para el campeón a falta de cinco partidas las opciones de Nepo se reducían al 0,1 por ciento, según el portal estadístico Chess in Numbers. El único interés del choque residía, por tanto, en comprobar si el candidato, con poco más que perder, sería capaz de liberar al genio de juego agresivo que lleva dentro y presentar feroz batalla en la décima.
El corte del moño y el nuevo aspecto que Nepo presentó en la novena no surtió ningún efecto. Un fallo de principiante había arruinado la posición sana e incluso favorable que había construido sobre el tablero en los 26 movimientos anteriores. Carlsen admitió encontrarse, en aquel momento, bajo una fuerte presión tanto en el reloj como en el tablero y que nada permitía barruntar un fiasco semejante de su rival.
Este jueves los jugadores se toman el penúltimo descanso y el viernes Nepomniachtchi tendrá la iniciativa de las piezas blancas. Si pierde, el encuentro habrá acabado sin agotar las 14 partidas a que está pactado.
En base a EFE
Foto: FIDE Eric Rosen




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