
El lider colorado salió al cruce de algunas voces que proponen construir una nueva sede para el Poder Legislativo y conservar el clásico “Palacio” como una referencia museística.
"Nadie imagina la democracia uruguaya despegada de “el Palacio”, dicho así, a secas, porque en nuestro país “el Palacio”, el único, en singular, es el de las leyes, el de la representación ciudadana. No hay otro ni puede haber otro" escribió en un artículo de opinión publicado en el Correo de los Viernes.
Alli Sanguinetti señala que en este siglo ese “Palacio” ha simbolizado la peripecia de la vida democrática y agrega que "se han vivido allí las glorias y los dolores propios del gobierno del pueblo. Hace cincuenta años lo cerró un cuartelazo y no hay imagen más sombría de nuestra historia que esa, la de los mandos militares caminando por Pasos Perdidos, pistola al cinto. Hace 38 años celebramos allí el retorno a la democracia, con el mundo entero saludando el reencuentro de Uruguay con su más profunda tradición. Estaban Alfonsín y Felipe González; Seregni y Wilson junto a nosotros, los colorados".
El tema fue lanzado por el diputado nacionalista Juan Martín Rodríguez, y luego en una misma linea opinó Willy Rey, Presidente de la Comisión de Patrimonio quien considera “razonable” el planteo de construir un nuevo Palacio Legislativo para descomprimir el edificio central y evitar daños estructurales a largo plazo.
De todas maneras, Rodríguez aclaró posteriormente a sus primeras declaraciones que nunca planteó la construcción de un nuevo Palacio pero que “de no tomarse medidas estructurales, puede determinar que un plazo de 30, 40, 50 años, el abuso en el uso de las instalaciones provoquen problemas irrecuperables”.
Sanguinetti opina que "no imaginamos que Gran Bretaña pueda instalar su parlamento fuera del Palacio de Westminster. Ni caben todos los legisladores, pero a nadie se le ocurriría trasladarlo. Está allí, en ese lugar, desde 1295, con modificaciones y reconstrucciones, pero es la historia del país y del parlamentarismo universal. Ni las bombas nazis bombardeando Londres e hiriéndolo pudieron terminar con su existencia".
Agrega el exmandatario que "lo mismo podemos decir del Capitolio norteamericano, el primer parlamento republicano de la historia moderna. Ampliado, modificado varias veces desde 1800, pero marcando con su presencia, junto a la Casa Blanca, la vida institucional del país, en ese formidable espacio que imaginó el arquitecto francés L’Enfant".
Sanguinetti enfatiza que "reconocer que nuestro país no puede mantener decorosamente su principal edificio, sería algo de tal modo deprimente que no imaginamos nada más triste, más empobrecedor, hasta más miserable".
Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS




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