
Esto implica una planta potabilizadora que podrá producir 200.000 metros cúbicos de agua, una subestación eléctrica y de tratamiento de los lodos, así como una nueva línea de bombeo –la séptima–, la rehabilitación del recalque de la cuarta línea de bombeo, y la instalación de troncales y tuberías de distribución del recalque de unión.
El vocero en la instancia fue el referente del consorcio, el empresario Alejandro Ruibal, quien señaló que se trata de la misma iniciativa que se construiría en Arazatí con modificaciones.
Remarcó que lo importante es que la finalidad termina siendo la misma en cuanto a la producción de 200 mil metros cúbicos de agua, aunque reconoció que el proyecto es “un poco menor” al anterior en cuanto a dimensiones. Por último, Ruibal dejó claro que ni el contrato, ni el proyecto, tiene que ver con la obra de Casupá.
Por otra parte, Ruibal llamó a dejar las discusiones relativas a la observación del proyecto por parte del Tribunal de Cuentas. “Es momento de construir”, remarcó el empresario, que aseguró que la adenda del contrato tiene el respaldo de cinco catedráticos grado cinco.
Asimismo, Ruibal prefirió no referirse a si significa un riesgo depender de una sola fuente de agua, en este caso el Río Santa Lucía. Sobre el comienzo de la activadad en aguas corrientes, señaló que la instalación en la zona será en mayo y seguramente el comienzo de las obras se dará a mitad de año. Todo esto dependiendo de los plazos que establezcan las habilitaciones ambientales
Foto: OSE




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