
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha denunciado este martes que más de 4.300 niños han muerto o resultado heridos tras tres años de guerra en Sudán entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), incluidos al menos 160 muertos y 85 mutilados entre enero y marzo, antes de resaltar que cerca del 80% de las victimas infantiles estuvieron causadas por ataques con drones.
"Durante tres años, los niños en todo Sudán han sido asesinados, heridos y desplazados a niveles alarmantes", ha afirmado la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. "Sus hogares, escuelas y hospitales siguen siendo atacados. No hay justificación para la violencia contra la infancia. Esto refleja un fracaso colectivo de las partes en conflicto a la hora de proteger los derechos más básicos de los niños", ha lamentado.
UNICEF ha indicado que las cifras de víctimas infantiles en el primer trimestre del año supone un aumento del 50% respecto al mismo periodo de 2025, con el mayor número de víctimas en Darfur y Kordofán, epicentro del conflicto durante los últimos meses. El conflicto, que ha desplazado a más de cinco millones de niños, deja más de 5.700 violaciones graves contra la infancia, con al menos 5.100 víctimas, incluidos más de 4.300 muertos o mutilados.
Asimismo, ha reseñado que en las zonas más afectadas los ataques continuos siguen destruyendo viviendas, escuelas, mercados y hospitales, con un 78% de las víctimas infantiles a causa de ataques con drones y ante un ahondamiento de la crisis humanitaria, con amplias zonas aisladas debido a la inseguridad los daños en infraestructuras y las restricciones administrativas. Las dificultades de acceso son especialmente graves en Darfur, Kordofán y partes del Nilo Azul, dejando a muchos de los niños más vulnerables fuera del alcance de la ayuda, según UNICEF.
El organismo ha destacado además que el hambre, las enfermedades y el riesgo de hambruna "se están extendiendo", "impulsados por la violencia, los desplazamientos repetidos y las graves limitaciones al acceso humanitario", después de que en 2025 se confirmaran sendas hambrunas en El Fasher y Kadugli y ante el riesgo de que esta situación se expanda a Um Baru y Karnoi. En este sentido, ha manifestado que unos 4,2 millones de niños sufrirán desnutrición aguda en 2026, incluidos más de 825.000 casos graves, que pueden ser mortales si no se tratan con urgencia.
Además, más de un tercio de las escuelas en Sudán están cerradas y otro 11% se utiliza como refugio o está ocupado por las partes en conflicto, lo que significa que casi la mitad de los edificios escolares ya no se usan como aulas. Esta situación ha provocado que al menos ocho millones de niños y niñas en Sudán siguen sin poder acudir a la escuela.
UNICEF ha recordado además que necesita 62,9 millones de dólares (unos 53,5 millones de euros) para dar ayuda a 7,9 millones de niños, si bien hasta marzo solo ha recibido un 16% de la financiación necesaria, en el marco de lo que tanto la ONU como numerosas organizaciones no gubernamentales describen como una grave infrafinanciación internacional a las labores de ayuda a la población de Sudán, sumido en una de las mayores crisis humanitarias del mundo.
"Proteger a la infancia exige que todas las partes en conflicto pongan fin de inmediato a las violaciones graves contra los niños y respeten el Derecho Internacional, incluido el acceso humanitario seguro, rápido y sin obstáculos en todo el país", ha destacado Russell. "Agradecemos a los donantes que apoyan nuestro trabajo para salvar vidas, pero las necesidades humanitarias siguen superando ampliamente la financiación, y hacemos un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que refuerce su apoyo. No podemos apartar la mirada del sufrimiento de la infancia en Sudán", ha zanjado.
PRESIÓN SOBRE LA RESPUESTA HUMANITARIA
En este sentido, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha remarcado que la respuesta humanitaria está bajo una presión cada vez mayor y ha advertido de que la escala y complejidad de los desplazamientos, combinados con los impactos ambientales y las limitaciones operativas, están ejerciendo una "considerable presión" sobre los sistemas humanitarios
"En este momento las necesidades superan nuestra capacidad de respuesta, y esa brecha se mide en vidas humanas", ha explicado la directora general de la OIM, Amy Pope. "A diario la asistencia se demora y las familias se quedan sin alimentos, agua o seguridad", ha resaltado, antes de hacer hincapié en que "se requiere con urgencia un apoyo internacional sostenido e inmediato para poder llegar hasta las personas antes de que más vidas sean empujadas hacia el abismo".
La OIM ha recordado que Sudán es la mayor crisis de desplazamiento a nivel mundial, con casi nueve millones de desplazados internos y más de cuatro millones de refugiados en los países vecinos. Por contra, casi cuatro millones de personas han vuelto a zonas que consideran relativamente seguras.
De esta forma, ha manifestado que tanto las poblaciones desplazadas como los retornados hacen frente a "desafíos relevantes para el acceso a servicios básicos". "Muchas familias que regresan a hogares dañados o abandonados encuentran severa escasez de albergues, agua potable, y medios de subsistencia, dejando a millones dependiendo de la asistencia humanitaria para poder paliar sus necesidades básicas", ha argüido.
La organización ha sostenido además que los impactos vinculados al cambio climático intensifican también las necesidades lluvias y ha puntualizado que las lluvias, las inundaciones y el calor extremo han ahondado la inseguridad alimentaria e incrementado el riesgo de enfermedades originadas en la mala calidad del agua en comunidades que ya están luchando para poder hacer frente a los impactos del conflicto y el desplazamiento.
Por todo ello, la OIM ha reiterado que las operaciones humanitarias hacen frente a desafíos logísticos y de financiación cada vez mayores, antes de reclamar 277 millones de dólares (cerca de 235 millones de euros) para poder dar ayuda a las poblaciones más vulnerables afectadas por la crisis en Sudán y países vecinos, así como para fortalecer los sistemas requeridos para sostener y expandir la respuesta humanitaria y de recuperación.
Fuente y foto: DPA




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