
La medida, que se extenderá hasta las 7 hs de este martes ha provocado la cancelación de arribos de buques, el desvío de cargas y un severo freno a la actividad logística nacional.
Ignacio Asumendi, presidente de la Intergremial de Transporte Profesional de Carga (ITPC), advirtió en entrevista con radio Monte Carlo sobre la gravedad del escenario actual y el impacto directo que sufren los transportistas, exportadores e importadores.
Señalò que aunque las terminales cuenten con servicios mínimos fijados por el gobierno, el puerto queda completamente inoperativo porque las balanzas están adheridas al paro y no permiten el ingreso de camiones.
Balanzas paradas y servicios mínimos inoperativos
A diferencia de movilizaciones anteriores, la jornada de este lunes está marcada por la adhesión total de los servicios de balanza al paro.
Según explicaron desde la gremial, aunque las terminales intenten operar bajo el esquema de servicios mínimos establecido por el Poder Ejecutivo, el puerto queda virtualmente inoperativo. Sin el funcionamiento de las balanzas, ningún camión puede ingresar a retirar o entregar contenedores.
Esta parálisis masiva está obligando a varias navieras internacionales a omitir la escala en el puerto de Montevideo para evitar tiempos muertos en el Río de la Plata. La consecuencia inmediata es la acumulación de contenedores en piso y el incumplimiento de los contratos marítimos internacionales firmados por los exportadores uruguayos. Asimismo, el sector industrial advierte por posibles paradas en las líneas de producción debido a la falta de insumos importados que permanecen varados en las embarcaciones.
Frente a esta coyuntura, la opción de enviar la producción por vía terrestre hacia el puerto de Río Grande (Brasil) se consolida como una alternativa operativa para los exportadores que buscan evitar la rescisión de contratos internacionales. Desde el sector del transporte señalaron que esta práctica, si bien responde a una necesidad de coyuntura por costos y cumplimiento, continuará en aumento si Montevideo no logra garantizar un flujo de trabajo regular.
En términos económicos, las pérdidas para el sector transporte son elevadas:
Un día sin operativa en Terminal Cuenca del Plata (TCP) representa una pérdida de facturación de entre USD 400.000 y USD 500.000.
Al sumar la inactividad en la terminal Montecon y el impacto en puertos del interior como Nueva Palmira —principal punto de salida para los granos—, las pérdidas globales superan el millón de dólares diarios.
El conflicto portuario suma un récord histórico en lo que va del año, superando ya los 40 días perdidos de trabajo. Desde la ITPC cuestionaron la postura de los sindicatos portuarios, a quienes acusaron de intentar diluir la reglamentación de los servicios mínimos e impactar sobre miles de empleos indirectos que dependen del comercio exterior.
La gran preocupación del sector radica en el daño a largo plazo para la competitividad del puerto de Montevideo. El negocio de transbordo de mercadería —fundamental para mantener la conectividad logística regional— se encuentra amenazado si las navieras deciden reestructurar sus rutas de manera permanente hacia otros puertos de la región.
Nicolás Celaya /adhocFOTOS




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