Nacionales

25/Ago
/2014

Opinión: Mónica Xavier "Los Cambios"

Columna de la presidenta del Frente Amplio.

(Montevideo/Monte Carlo)

En esta década, los uruguayos eligieron cambiar y que gobernaran las ideas progresistas. Los resultados: crecimiento, inclusión y oportunidades. ¿Alguien los puede negar? Nadie. Seguramente la mayoría de los uruguayos no tenga idea cabal de todo lo avanzado. Esto no contradice que cada uno de ustedes no tenga claro que nuestro país ha cambiado; cambiado para bien. No son promesas, ni construcciones mediáticas: vivimos en una nueva realidad.

Tenemos por delante grandes desafíos porque construimos un presente que nos permite seguir mejorando en todas las áreas. Las políticas implementadas por los gobiernos del Frente Amplio permitieron logros macroeconómicos innegables y tienen un rol decisivo, junto con las políticas sociales y laborales, en el aumento del empleo, en la mejora de las condiciones de vida de la población y muy especialmente en la reducción de la pobreza, la indigencia y la desigualdad social.

Profundos cambios para históricas postergaciones.
Ahora se piensa en un trabajo mejor, ya no en la posibilidad de ser despedido de un día para el otro. Ahora, los trabajadores saben que sus derechos son respetados y sus ingresos se han incrementado a tasas sostenidas que no tienen comparación: el Salario Real aumentó 45,4 % entre 2004 y 2013. Ahora, la cantidad de uruguayos trabajando es algo que no tiene antecedente: creamos 35.000 nuevos puestos de trabajo por año. Ahora, los emprendedores tienen condiciones de desarrollo que se reflejan en todos los indicadores y forman parte de la multiplicación por cuatro del PBI. Los partidos opositores nunca lograron este progreso.

Ahora, se han reconocido derechos que incluyen a las minorías y a los más vulnerables. Ahora, los trabajadores rurales y trabajadoras domésticas son protegidos en derechos que les fueron negados históricamente: jornadas de ocho horas, descansos intermedios, entre jornadas, y semanal. Ahora, hay licencias por estudio, licencia por matrimonio, licencia por paternidad y adopción. Ahora, está en marcha el “Plan yo estudio y trabajo” que permite a los jóvenes complementar verdaderas ofertas educativas y de formación; con el seguimiento del pasaje entre la educación y trabajo; con orientación laboral e intermediación laboral; que permite asegurar la calidad en el empleo de los jóvenes.
Los partidos opositores nunca defendieron estos derechos.

¿Cambió la oposición?
Los partidos opositores aparentan complacencia porque aún no han encontrado la forma de frenar los cambios progresistas. Los partidos opositores no debaten gestiones de gobierno porque saben que los hechos no están a su favor. 

Es por ello que los opositores maquillan su discurso y sus intereses. Ante la falta de argumentos recurren a la más inconsistente promesa de recortar impuestos a la vez de prometer aumentar prestaciones sociales. Prometen, prometen, prometen. Solución mágica, resuelven todo aullando: “vamos a gobernar bien”.

¿Qué significa “vamos a gobernar bien”?
Nada. Es inconsistencia pura. Reclaman un acto de fe. ¿Alguien escuchó decir cómo piensan hacerlo? Nadie; se limitan a percutir sobre slogans. ¿Quiénes integraran sus equipos de gobierno? Nuevas caras visibles con retaguardias cargadas de los viejos dirigentes de siempre. Aquellos a los que no les permiten aparecer en los spots. ¿Cuáles son los resultados que han obtenido? La respuesta es un atronador silencio. Es la cara que tienen vedada mostrar. ¿La construcción de un candidato borra de un plumazo las raíces de su pensamiento partidario, sus antecedentes y sus más rancios intereses? De ninguna manera. 

Un jingle no cambia las ideas partidarias tejidas por siglos. Ideas tejidas por dinastías familiares transmitidas de generación en generación. Los mismos apellidos, los mismos intereses, las mismas ideas, inexorablemente arrojan los mismos resultados. ¿Cuál es el cambio de los partidos tradicionales? Lo único que cambia es el nombre de pila de los candidatos y los spots publicitarios. Nada más. (Todavía estamos esperando la declaración de financiamiento con la que montan sus “extraordinarias campañas”).

Una década de cambios radicales.
Uruguay ha cambiado radicalmente en tan solo diez años de gobierno progresista. Se ha cambiado la matriz energética, el 40% de su generación es de fuentes renovables. El Salario Real ha crecido un 45,4%. El 70% de los uruguayos están cubiertos por el Seguro Nacional de Salud (FONASA) y llegaremos al 100%. Se realizaron más de 50 mil cirugías en el Hospital de Ojos. El BROU pasó de ser un banco fundido a ser el Banco más confiable de nuestro país, con el mayor reconocimiento internacional. Boleto gratuito para los estudiantes de todo el país. Se han triplicado las escuelas de tiempo completo y tiempo extendido. Hay 124 Centros MEC en todo el país en los cuales participan ciudadanos de 177 localidades en más de 10.000 actividades socio-culturales y educativas. Hay 220 docentes trabajando en el Plan de Alfabetización Digital a través del cual casi 60.000 adultos aprendieron a usar la computadora. La lista es interminable.

¿Somos conscientes de todos estos avances en tan poco tiempo? Seguramente no, porque la ciudadanía no ha sido lo suficientemente informada sobre estos profundos avances que sustentan el desarrollo de la nación y atacan injusticias que fueron asentadas durante varias décadas.

Es fundamental que redoblemos esfuerzos para lograr que a la mayor cantidad de uruguayos le llegue información sobre todo lo avanzado. Todos tenemos que ver con esto. No es saludable para la democracia que el voto ciudadano quede sujeto a la efectividad de una campaña publicitaria.

Los gobiernos del Frente Amplio están demostrando ser sinónimo de cambio, inclusión y oportunidades. Los gobiernos del Frente Amplio están llevando derechos hasta quienes históricamente les habían sido negados. Los gobiernos del Frente Amplio están desarrollando futuro.

 

Foto: Frente Amplio

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