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"Estamos dispuestos a un alto el fuego ya mismo", asegura el dirigente del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). "Pero, si el gobierno turco persiste en esta lógica de guerra (...), se llenarán otros cementerios y el conflicto se extenderá a toda Turquía, a Siria y a todo el Medio Oriente", agrega.
Bayik dio una entrevista a la AFP en las montañas Kandil, en el extremo norte del Kurdistán iraquí. El PKK controla totalmente esta zona de valles estrechos.
Los flancos de las montañas están recubiertos de retratos del fundador del movimiento, Abdulá Ocalan, quien fue condenado a cadena perpetua y se encuentra en una cárcel turca cumpliendo su pena desde 1999.
A la entrada de cada pueblo, combatientes rebeldes armados filtran el tráfico, pero la mayoría de sus unidades permanecen escondidas en las montañas para protegerse de los bombardeos de los aviones militares turcos.
En un pequeño bosque, sentado delante de dos banderas kurdas con la estrella roja, Bayik acusa al presidente islamista conservador turco Recep Tayyip Erdogan de ser el único responsable de la reanudación de las hostilidades.
"No queremos la guerra (...). Hasta ahora hemos intentado hacer avanzar el diálogo por una vía política y democrática", afirma el jefe de la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK), que agrupa a todos los movimientos rebeldes. "Pero Erdogan impidió este proceso (...) en el que nunca creyó", añade.
"Defensa propia"
En 2012, el inicio de conversaciones entre Ankara y Ocalan alimentó la esperanza de un posible final del conflicto kurdo, que dejó más de 40.000 muertos desde 1984. El 20 de julio, un atentado suicida atribuido al grupo yihadista Estado Islámico (EI) causó la muerte de 32 militantes prokurdos en Suruç, en la frontera con Siria, y provocó la ruptura de la tregua.
Un sector del PKK replicó matando a dos policías y acusando a Turquía de apoyar a los yihadistas, tras lo cual Ankara lanzó una "guerra contra el terrorismo" y prometió "destruir" al PKK.
Desde entonces se reanudaron los actos de violencia en el sureste del país, mayoritariamente kurdo. Unos 150 policías o soldados murieron en atentados atribuidos al PKK y la aviación turca multiplicó los ataques contra los rebeldes.
El PKK desmintió haber favorecido esta escalada y habla de actos llevados a cabo en "defensa propia". "La guerrilla sólo se está protegiendo. Por ahora no ha entrado en guerra", dice Bayik.
"Lo que vemos son acciones emprendidas por los jóvenes, quienes se protegen y protegen al pueblo y a la democracia", explica.
Para este veterano de la lucha kurda, esta vuelta a los "años de plomo" tiene causas meramente políticas. "Erdogan perdió la mayoría absoluta en las elecciones. Por eso empezó esta guerra".
"Ayudar al HDP"
El 7 de junio, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan perdió la mayoría absoluta. El prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP), contribuyó a que así fuera, al obtener 80 bancas de diputados.
De cara a las elecciones del 1 de noviembre, Erdogan concentró sus ataques en el HDP, al que ha acusado de ser cómplice de los "terroristas".
El HDP no reconoce ningún vínculo con el PKK, pero Bayik no duda en brindarle su apoyo y promete una "iniciativa" para ello. "Es necesario apoyar al HDP", estima.
Otro dirigente del KCK, Bese Hozat, dio a entender esta semana en la prensa que el PKK podría suspender sus operaciones para propiciar "la victoria del HDP".
Pese a los combates, Bayik dice estar dispuesto a reanudar las conversaciones con Turquía, siempre y cuando haya un "alto el fuego bilateral" y que Ankara libere a presos kurdos, incluyendo a Ocalan.
También espera tener apoyo de las potencias occidentales, tras la participación de su movimiento en la lucha contra el grupo EI en Siria e Irak.
"Contamos con un apoyo estadounidense y europeo cada vez mayor. Han entendido que los kurdos se han convertido en una fuerza estratégica en la región", dice.
"Si la comunidad internacional retira al PKK de la lista de organizaciones terroristas, Turquía no tendrá más remedio que aceptar la realidad del problema kurdo y aceptar el diálogo", agrega.
El dirigente de 64 años sigue teniendo "la esperanza" de lograr una "solución pacífica". "Si fuera posible resolver el problema con la guerra, ya hubiera ocurrido hace tiempo", estima.
Foto / Fuente: AFP
MDS




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