
En enero, Estados Unidos generó 151.000 empleos netos nuevos, lo que significa una fuerte caída respecto al promedio de 271.000 de los dos meses previos.
Tras un segundo año consecutivo de fuerte generación de puestos de trabajo --2,7 millones en 2015--, la caída de enero no implica necesariamente un cambio de tendencia.
Sin embargo, ese dato basta para atizar la aprensión ante el enlentecimiento del crecimiento económico mundial y la volatilidad de los mercados, que podrían arrastrar a Estados Unidos.
El informe divulgado por el gobierno estadounidense mostró algunos síntomas de fortaleza con la tasa de desempleo más baja desde febrero de 2008, cuando comenzaba la recesión estadounidense.
El presidente Barack Obama se congratuló por los datos ante periodistas y en pleno año electoral aprovechó para criticar a la oposición republicana.
"Es la primera vez en ocho años que el desempleo está por debajo de la barrera del 5%", dijo Obama y destacó que en los últimos años los salarios crecieron a un ritmo jamás visto desde 2009.
"En los últimos seis años, nuestras empresas agregaron 14 millones de nuevos empleos", dijo el presidente en una conferencia en la que celebró los 71 meses de crecimiento del empleo en el sector privado.
La Casa Blanca sostiene desde hace tiempo que Obama no recibe todo el crédito que merece por haber sacado a Estados Unidos de la Gran Depresión de 2008/09.
Obama dijo que la historia mostró que la oposición republicana se equivocó al pedir austeridad fiscal durante la crisis y lo criticaba por inyectar estímulos para impulsar la economía.
"Si hubiéramos aplicado alguna de las políticas que defendían los republicanos en los últimos, cuatro, cinco, seis años, probablemente nos hubiera ido peor", afirmó.
AFP




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