
Desde el estado de Sao Paulo, adonde Lula había viajado para supervisar los estragos causados por las inundaciones, el mandatario ha condenado la violencia de las últimas horas, que "no tiene precedentes", en una primera comparecencia pública.
"Nunca se ha hecho en la historia de este país", se ha lamentado durante un discurso en el que ha recordado sus propias derrotas electorales y la posición histórica de la izquierda. La democracia, ha añadido, garantiza la libertad de expresión, "pero también exige el respeto de las instituciones".
"Todos los vándalos serán encontrados y castigados", ha dicho el mandatario, antes de leer de viva voz los detalles de un decreto que implica la intervención sobre las competencias que teóricamente le competen a Brasilia, cuya labor había sido puesta en duda por el oficialismo tras el caos vivido en las calles de la capital.
Lula ha designado un nuevo responsable de la seguridad en la zona --Ricardo García Cappelli, en sustitución de un aliado de Jair Bolsonaro--, dentro de una batería de medidas que, en principio, estarán en vigor hasta el 31 de enero.
Foto: Captura emisión C5N.




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