
Los casos bajaron de 11, en 2015, a 8, en 2016, y cinco de ellos no se deben a patologías vinculadas al embarazo, parto o puerperio, sino a patologías ya existentes.
En 2016 hubo un solo fallecimiento por interrupción voluntaria del embarazo, pero realizada en clandestinidad, fuera del Sistema de Salud, según informó Presidencia.
De las ocho muertes del último año, dijo la subsecretaria de Salud Pública, Cristina Lustemberg, cinco casos se consideraron muertes indirectas (un 62 %), es decir, patologías sin relación con el embarazo, el parto o el puerperio (período de hasta 42 días luego del nacimiento del bebé).
Se trataba de patologías preexistentes al embarazo: cardiopatías, VIH, bocio o patologías médicas que complicaron el embarazo, como neumonías.
“Después de Canadá y Estados Unidos, Uruguay es el primer país de América Latina en este indicador”, indicó la jerarca en alusión a lo que indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Lustemberg recordó que el país trabaja para reducir aún la tasa y las razones que desencadenan mortalidad materna. “La tendencia de descenso es clara y se consolida” insistió.
Asimismo, aseguró que la mortalidad materna por aborto en condiciones de riesgo (en forma clandestina) bajó sensiblemente en el último año. En 2016 se registró un solo caso por fuera del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
Foto: Presidencia




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