Internacionales

24/Mar
/2021

Opositor de Putin sin atención médica

Alexéi Navalni, a quien intentaran envenenar durante un viaje de Alemania a Siberia, se estaría deteriorando lentamente en la cárcel

La salud del líder opositor ruso Alexéi Navalni ha empeorado desde que ingresara en prisión, según informó hoy su colaborador, Leonid Vólkov, quien dijo que ni su abogado defensor tiene permitido verlo.

Por:    @luisarmando930

"Desde finales de la pasada semana sufre un fuerte dolor en la espalda. Nos comunicó que se le duerme la pierna, que no puede pisar con ella", dijo Volkov en su canal de Telegram.

Volkov, exiliado en el extranjero, precisó que el médico de la prisión de la región de Vladímir donde se encuentra le recetó únicamente dos pastillas de ibuprofeno.

"El brusco empeoramiento de su estado de salud no puede no causar una profunda inquietud", señaló.

A su vez, denunció que, por vez primera, las autoridades carcelarias no han permitido que los abogados se reúnan con el político opositor.

"No entendemos dónde está Alexéi Navalni y por qué lo esconden de los abogados. Suponemos que ahora puede encontrarse en el hospital de la cárcel", señaló Volkov.

Navalni, que entró el pasado 12 de marzo en un centro penitenciario de la localidad de Pokrov, llamó "campo de concentración" al lugar donde cumplirá dos años y medio de pena.

"Debo confesar que el sistema carcelario ruso logró sorprenderme. No imaginaba que fuese posible armar un verdadero campo de concentración a cien kilómetros de Moscú", afirmó.

Recientemente, el jefe de los servicios penitenciarios rusos, Alexandr Kaláshnikov, garantizó la seguridad del opositor.

Con todo, sus correligionarios temen por su vida, ya que son miles las denuncias anuales de abusos a presos en las cárceles rusas, según informa la oficina del Defensor del Pueblo.

Ese centro penitenciario es tristemente famoso por las numerosas denuncias de abusos y torturas, que incluyen palizas y privación de sueño, cometidas por miembros de unidades especiales encapuchados y sin distintivo.

“Es una de las peores prisiones de Rusia. Es una triste noticia para Navalni”, comentó a Efe el activista Ruslán Vajapov.

sin mencionar su identidad, comparte el testimonio de un antiguo interno de dicha prisión, quien le relató las brutales palizas de las que eran objeto sus inquilinos.

“Del miedo que tienen, no se atreven a hablar ni siquiera cuando están en fila. Sólo hay que mirar las estadísticas, de Vladímir pocos salen en libertad condicional”, señala.

Los aliados del opositor lanzaron esta semana una campaña virtual para reunir a medio millón de personas que estén dispuestas a salir a la calle para exigir la liberación del político.

Navalni fue condenado a 3 años y medio de cárcel por un antiguo caso de estafa y lavado de dinero, pero cumplirá sólo dos años y medio, ya que se le descuentan los diez meses que pasó en arresto domiciliario y el tiempo que estuvo en prisión preventiva desde su detención el 17 de enero a su regreso de Alemania.

La condena de Navalni, que estuvo a punto de morir en agosto pasado al ser envenenado durante un viaje a Siberia, provocó a finales de enero multitudinarias protestas en todo el país, en las que fueron detenidas miles de personas.

Navalni acusa al presidente ruso, Vladímir Putin, de ordenar su asesinato al Servicio Federal de Seguridad (FSB) la antigua KGB, a la que pertenecia Putin en tiempos de la caída del muro de Berlín, usando para ellos el gas sarín, un producto que data de la era soviética y que se especula que ha sido "mejorado".

El periodista e historiador canadiense Gwynne Dyer,  un experto en la Rusia de Vladímir Putin., "es cuestión de tiempo que se identifique la sustancia concreta con la que los servicios secretos rusos trataron de envenenar hace apenas unos días al líder opositor Alekséi Navalny. Dudar de la implicación en los hechos del líder ruso sería ingenuo".

Dyer asegura que “Putin lleva veinte años ejecutando extrajudicialmente a sus adversarios, y el veneno suele ser su método preferido. Es cierto que Borís Nemtsov fue asesinado a tiros mientras paseaba por los alrededores del Kremlin, hace cinco años, y que el propio Navalny se quedó parcialmente ciego de un ojo después de que le rociaran con desinfectante en 2017, pero la mayoría de las represalias y ejecuciones extrajudiciales del régimen ruso han sido en los últimos años por envenenamiento”.

Navalny enfermó súbitamente el 20 de agosto de 2020 tras tomarse una taza de té durante el vuelo que le llevaba de la ciudad siberiana de Tomsk a Moscú. Fue trasladado a un hospital de Berlín el 21 de agosto y entró en coma inducido tres días después. El equipo médico que lo trató en la ciudad alemana, no dudó en afirmar que al opositor de Putin "se le administró alguna sustancia tóxica, muy probablemente algún agente nervioso, similar al gas sarín. Falta identificar con precisión el arma del crimen, pero la identidad del instigador ofrece muy pocas dudas".

 El líder opositor ruso Alexéi Navalni había llamado el pasado 15 de marzo"campo de concentración" a la cárcel en la que cumplirá su condena, la prisión número 2 de Pokrov, en la región de Vladímir, a unos cien kilómetros al este de Moscú.

"Debo confesar que el sistema carcelario ruso logró sorprenderme. No imaginaba que fuese posible armar un verdadero campo de concentración a cien kilómetros de Moscú", escribió en una carta que sus abogados publicaron en la cuenta del opositor en Instagram, en la que una fotografía le muestra con la cabeza rapada.

Navalni fue trasladado el viernes pasado desde la prisión preventiva de Kolchúguino, en la misma región, y los abogados desconocían su paradero hasta este lunes, cuando pudieron visitarle.

El opositor aseguró no haber visto "violencia alguna", pero por la tensión de los presos, "estirados y con miedo a girar la cabeza, me parecen creíbles todas las historias de que aquí, en la cárcel número 2 de Pokrov, hasta hace poco golpeaban a los reos con martillos de madera hasta dejarles al borde de la muerte".

"Ahora los métodos han cambiado, y diré honestamente que no recuerdo otro lugar en donde todos hablen con tanta educación y hasta en cierto sentido, de modo afable", observó.

Además, el opositor se refirió al incontable número de reglas en la prisión, que incluyen la prohibición estricta de decir palabrotas o hablar en jerga.

"Imaginen una cárcel en la que no se dicen palabrotas. Algo terrible", ironizó.

El opositor señaló que, al estilo de la novela "1984" de George Orwell, en todas partes hay cámaras y ni la menor infracción pasa inadvertida, una especie de "educación por medio de la deshumanización".

Navalni señaló también que, como preso "proclive a la fuga" -como ha sido calificado por las autoridades- es objeto de una constante vigilancia e incluso de noche es fotografiado por sus guardas cada hora.

"Luego me duermo tranquilo pensando en que hay gente que se acuerda de mi y nunca me perderá de vista. ¿No es eso algo formidable?", concluyó con sarcasmo.

El opositor recibió hoy la visita de su abogada, Olga Mijáilova, en Pokrov.

"En estos momentos se encuentra en cuarentena, junto a otras seis personas", afirmó la abogada, citada por la agencia rusa Interfax, y aseguró que el opositor estaba "animado y alegre".

Navalni fue condenado a 3 años y medio de cárcel acusado de 'estafa y lavado de dinero', cumplirá sólo dos años y medio, ya que se le descuentan los diez meses que pasó en arresto domiciliario y el tiempo que estuvo en prisión preventiva desde su detención el 17 de enero a su regreso de Alemania.

La condena de Navalni, que estuvo a punto de morir en agosto pasado al ser envenenado durante un viaje a Siberia, provocó a finales de enero multitudinarias protestas en todo el país, en las que fueron detenidas miles de personas, y el rechazo de Occidente.

Foto y datos: EFE

 

 

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