
El sacerdote fue condenado por reiterados delitos de atentado violento al pudor, reiterados delitos de abuso sexual y un delito de abuso sexual especialmente agravado, todos en reiteración real. Desde el 2014, el cura comenzó a visitar la casa de una mujer, donde vivían sus tres hijos - todos menores de edad en ese momento. En setiembre de 2019, las menores le contaron estos abusos a su hermano mayor, quien realizó la denuncia.
El sacerdote estaba suspendido en sus funciones desde diciembre de 2020 y con arresto domiciliario desde marzo de 2021 cuando fue imputado por el abuso sexual de dos niñas.
El Obispado de Maldonado, Maldonado, Punta del Este, Minas y Rocha publicó un comunicado en el que manifestó "dolor y empatía por lo vivido por las víctimas y su familia" y a la vez asegura que seguirá "trabajando con rigor en la prevención y detección de estos delitos, en todos los ámbitos eclesiales". "También reiteramos nuestro compromiso en la reparación a las víctimas y en seguir colaborando con la Justicia", añade el comunicado difundido por Diario El País.
Foto Archivo RMC




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