
Se trata de la primera vez que un papa está presente en la presentación al público de uno de sus documentos magisteriales.
"La Inteligencia Artificial exige ahora ser desarmada, liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión o muerte", ha subrayado el Pontífice, durante su discurso, pronunciado en el Aula del Sínodo, en el Vaticano, en el marco de un acto en el que han participado cardenales, profesores y expertos en tecnología. Prevost ha explicado que, al igual que su predecesor León XIII comprendió que la Iglesia "no podía permanecer al margen" de la situación "de los obreros, de sus familias desarraigadas y de las nuevas formas de pobreza generadas por la rápida transformación industrial", hoy él se siente "encomendado" a hacer estas reflexiones "ante una transformación de magnitud similar, con consecuencias quizás aún más grandes".
El Pontífice ha explicado que 'Magnifica Humanitas' nació de la escucha a científicos e ingenieros que trabajan en tecnologías, a líderes políticos y funcionarios públicos, a padres y maestros.
Asimismo, ha indicado que le han llegado "otras voces muy inquietantes sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera de alcance humano para su control efectivo" y "relatos muy preocupantes sobre algoritmos que pueden bloquear el acceso a la atención médica, el empleo y la seguridad basándose en datos viciados por prejuicios". Ante esta situación, ha insistido en la importancia de "desarmar" la IA.
"La palabra es fuerte, lo sé, pero la elegí deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad", ha remarcado. En esta línea, ha precisado que al "igual que la energía nuclear debe estar al servicio de todos y del bien común", las "decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad". En todo caso, ha dicho que "desarmar no es suficiente" y que hace falta "construir" en el sentido no solo de "reemplazar lo destruido" sino de "reparar lazos, restaurar la confianza y revivir la esperanza en el futuro". En este sentido, se ha mostrado convencido de que "la IA puede ser un terreno de construcción de la historia desde un horizonte de comunión donde el progreso técnico aprende a servir a la vida humana" y ha pedido no tenerle miedo. "No temamos a la Inteligencia Artificial sino mantengamos siempre presente la cuestión humana. No podemos ser negligentes con nuestros instrumentos técnicos más poderosos", ha puntualizado.
Por ello, ha defendido que "la Iglesia desea con humildad y franqueza participar en los diálogos sobre IA". "No poseemos respuestas técnicas ni pretendemos sustituir a los expertos, pero aportamos una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita con urgencia. Cada persona es única e irreemplazable, un sujeto libre e inteligente, con conciencia, capaz de buscar a Dios, servir a los demás y cuidar de nuestra casa común", ha defendido. Al mismo tiempo, ha invitado "a todos los miembros de la Iglesia y de la familia humana" a "escucharse unos a otros" y a "afrontar con valentía los retos actuales y a cooperar en la construcción de una sociedad más humana y fraterna".
Foto y texto: EP/via dpa




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