
Sin embargo, la aparente calma está lejos de ser definitiva: la operativa se desarrolla bajo una estricta advertencia de reactivación de las medidas de fuerza por parte del Sindicato Único Portuario y Afines (SUPRA), mientras que la empresa Terminal Cuenca del Plata (TCP) denunció un clima de alta tensión y acusó al gremio de utilizar métodos de presión inadmisibles.
Desde el sector gremial, la paz sindical quedó explícitamente condicionada al avance de las negociaciones que se llevan a cabo en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Álvaro Reinaldo, dirigente de SUPRA, detalló en declaraciones a radio Monte Carlo que el reclamo central puesto sobre la mesa es la garantía de 25 jornales mensuales para los trabajadores portuarios.
Aunque los muelles retomaron su actividad temprano, desde el sindicato advirtieron que el regreso a las medidas de fuerza es una opción latente. "Está claro que se puede volver a tomar", aseguraron fuentes gremiales, supeditando el futuro de la operativa al resultado de las reuniones de las próximas horas.
La postura de TCP: "Incompatible con la buena fe"
Por su parte, la empresa TCP aseguró que la situación de fondo permanece incambiada y lamentó la postura del sindicato, señalando que continuar condicionando el inicio de la negociación colectiva al otorgamiento previo de compensaciones económicas resulta "incompatible con una negociación de buena fe", un factor que mantiene completamente trabado el diálogo entre las partes.
Sin embargo, el punto más crítico de las últimas horas radica en una severa denuncia realizada por la firma respecto a las formas de protesta implementadas.
"TCP no puede admitir, bajo ninguna circunstancia, que un servicio especial como es el suministro de agua potable sea utilizado como mecanismo de presión", señaló la firma en un comunicado oficial.
La empresa calificó como "especialmente grave" que se haya condicionado o utilizado el abastecimiento de agua potable para consumo humano a un buque en el marco del conflicto laboral, informando además que ya adoptaron las medidas necesarias para garantizar dicho suministro y salvaguardar la seguridad de las personas.
Escenario abierto y advertencia de acciones legales
La dirección de la terminal portuaria se mostró firme al asegurar que no cederá ante "presiones o amenazas, cualquiera sea su origen" y adelantó que ejercerán todas las acciones legales correspondientes contra quienes intervengan indebidamente en la disputa.
Finalmente, la empresa advirtió que, de no normalizarse las condiciones para un diálogo libre, se verán obligados a adoptar medidas adicionales para proteger las operaciones, a sus clientes y al conjunto de la comunidad portuaria, dejando el escenario en un estado de total incertidumbre.
Nicolás Celaya /adhocFOTOS




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