
El triplete del brasileño logrado anoche contra el Estrella Roja, el segundo de su carrera en la máxima competición europea tras el conseguido con la camiseta del Barcelona en 2013 frente al Celtic, le sitúa en el timón de una escuadra plagada de estrellas.
No solo marcó dos goles de faltas que él mismo había provocado y consiguió otro tanto más en una jugada que nació de sus botas. Además, estuvo en el origen de los tantos del argentino Ángel di María y del francés Kylian Mbappé.
Solo el gol del uruguayo Edinson Cavani se escapó al influjo del brasileño, que ha marcado siete goles con la camiseta del PSG en la Liga de Campeones.
La relación con el "Matador" es el único punto oscuro que, a día de hoy, aparece en el horizonte de la ofensiva parisiense, que firmó un festival ante los serbios digno de los grandes de Europa.
Neymar multiplicó los pases a Mbappé, hasta el punto de que dio la sensación de que estaba obsesionado con que el campeón del mundo francés de 19 años no se marchara sin su recompensa. Hasta en 19 ocasiones buscó a la joven promesa del fútbol galo.
También fue generoso con Di María, con quien parece encontrar una buena sintonía. Sin embargo, no dio ningún pase a Cavani, lo que alimenta la leyenda de la mala relación entre ellos, que encuentra su origen en los roces que ambos protagonizaron al inicio de la pasada temporada.
Tuchel parece decidido a convertir el tridente Neymar-Cavani-Mbappé en un ataque de cuatro puntas, con el argentino Di María como elemento clave.
La introducción del exmadridista en el flanco libera a Neymar que, sin obligaciones particulares, puede moverse por todo el campo, algo así como lo que hace Messi en el Barça.
A diferencia del quíntuple Balón de Oro, el brasileño tiene tendencia a iniciar el juego desde la izquierda, pero su aportación es muy similar, señala una cronica de la agencia EFE.
Foto: EFE




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