
El Parlamento uruguayo se prepara para analizar en los próximos días el documento definitivo del acuerdo comercial entre el Mercosur y la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio, integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein). El tratado, que prevé la eliminación de aranceles para el 97% de los productos comercializados entre ambos bloques, es visto por los expertos como una oportunidad clave para el posicionamiento internacional del país.
En entrevista con radio Monte Carlo, el economista Martín Alesina calificó el avance de este proceso de forma "muy positiva" y enfatizó que la inserción internacional es una necesidad impostergable para el país. "El país lo necesita. Tenemos un coeficiente de apertura relativamente bajo para lo que necesitamos y para el tipo de economía que somos", señaló, advirtiendo que la agenda comercial exterior "no admite demoras".
Un mercado de alta calidad que excede los bienes
Alesina destacó el perfil socioeconómico de los países que integran la EFTA, caracterizados por un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita muy elevado. Según el analista, este factor es altamente beneficioso para Uruguay, ya que se trata de mercados "dispuestos a pagar precios altos por nuestros productos, dispuestos a pagar por calidad".
Asimismo, el economista subrayó que el alcance del tratado va mucho más allá del intercambio de bienes tradicionales (como el agro). El texto normativo abarca áreas estratégicas para el desarrollo moderno, incluyendo el comercio de servicios, la atracción de inversiones, regulaciones sobre propiedad intelectual y el acceso a compras públicas.
La demanda externa como tracción de la productividad
Al ser consultado sobre las vías que tiene Uruguay para negociar —ya sea en bloque o de forma individual—, Alesina argumentó que lo verdaderamente disruptivo de estos acuerdos es su capacidad para transformar la estructura productiva interna.
"El hecho de que haya demanda por nuestros productos (...) es la única manera capaz de hacer ciertas mejoras en términos de productividad o en términos de producción", explicó. Para el especialista, la apertura de mercados exigentes funciona como el "cinche" o el motor que obliga a las cadenas locales a elevar sus estándares.
Para ejemplificar este fenómeno, Alesina recordó lo ocurrido en el sector ganadero con la implementación de la Cuota 481 para la Unión Europea. "Para producir carne de cierto tipo y calidad, se generó un aumento de productividad importante en toda la cadena cárnica, pero eso fue motivado porque existía la demanda para comprar eso", concluyó, augurando un efecto similar para las industrias uruguayas una vez que se concrete el tratado con la EFTA.
Foto: Santiago Mazzarovich/adhocFotos




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